Curiosa e interesante entrevista a Enric Ravello, director de relaciones internacionales del partido político Som Catalans, con un extenso conocimiento de Cataluña en la historia y un singular criterio opuesto al de la casi totalidad de los independentistas catalanes.
Tres décadas después de que pusiera patas arriba el mundo cultural y académico con «Sexual Personae», la intelectual estadounidense vuelve a saltar a la palestra mediática con la publicación de una nueva edición de su «magnum opus»
Cuando Camille Paglia (Nueva York, 1947) logró publicar «Sexual Personae» en 1990, después de que la obra fuera rechazada por siete editoriales y cinco agencias literarias, se granjeó un buen puñado de enemistades entre la intelectualidad y el feminismo de la época. A la cultura imperante no le gustó un pelo la guerra de guerrillas iniciada por Paglia, dispuesta a desterrar del imaginario colectivo toda una sarta de lugares comunes relacionados con el sexo, el arte y hasta Madonna. Tres décadas después, y tras haber superado un motín estudiantil en la Universidad de las Artes de Filadelfia por su postura sobre el #MeToo, mantiene todo lo escrito entonces (sólo cambiaría sus «comentarios un tanto groseros e insultantes» sobre «El rey Lear») y está preparada para levantar nuevas ampollas opinando de la realidad actual.
¿Quiénes fueron sus primeros modelos feministas?
Cuando estaba en el instituto me obsesioné con Amelia Earhart. Encarnaba un tipo de mujer individualista y centrada en sí misma, capaz de lograr cosas. Con 16 años, una colega de mi padre me regaló «El segundo sexo», de Simone de Beauvoir. Tuve una visión. Me inspiró muchísimo. Ahí están las raíces de «Sexual Personae». Es cierto que mi personalidad iba por libre, estaba desconectada de lo que se esperaba de una mujer.
Cuando yo era niña, leía mucho, pero odiaba los cuentos de hadas, porque no quería que me salvara un caballero.
Yo me identificaba con Napoleón y en Halloween me disfracé de él, hay fotos. El año anterior me vestí de torero, inspirándome en la ópera Carmen. Y un año antes, tendría unos seis años, me vestí de soldado romano. En aquella época, las chicas no se disfrazaban de hombres. Parte de la grandeza del arte occidental nace de conflictos en torno al género, donde el artista suele tener una mirada andrógina. Vivimos un período horrible de conflicto, en el que hay personas conservadoras, religiosas, que aceptan la Biblia y creen que sólo hay dos sexos creados por Dios. Y luego está el extremo opuesto, con gente como Judith Butler, en Berkeley, que ha pasado por alto el estudio de la biología y proclama que no hay diferencia entre los sexos. No se puede negar la biología, es una locura, eso aumenta el poder de los conservadores, que miran a los liberales -me considero liberal- como si viviésemos en un mundo ilusorio, de fantasía.
Yo soy feminista, pero no entiendo cómo se pueden negar las diferencias biológicas entre hombres y mujeres.
Es demencial. Cada célula del cuerpo muestra el género con el que has nacido. Ahora bien, hay una proporción pequeña de personas genuinamente intersexuales, que nacen con ambigüedades en los genitales. ¿Pero qué dicen? No es la norma, es un defecto de nacimiento y negarlo… Aquí es donde los liberales están cavando un hoyo terrible. Lo que están haciendo, al tratar de legislar para las escuelas, es inspirar un desplazamiento a la derecha en la cultura occidental.
¿En qué sentido?
Cuando la gente cree que se están vulnerando sus derechos, por esta clase de ideología en las escuelas y la sociedad, busca figuras inspiradoras en la extrema derecha. Así Hitler subió al poder. Se ganó el apoyo del pueblo alemán prometiéndole que haría limpieza de la decadencia de Weimar. Admiro el arte decadente y, sin embargo, lo que he visto en mis estudios es que, cuando la decadencia se apodera de la cultura, se produce un movimiento favorable a las figuras fascistas con la promesa de limpiar la sociedad para llevarla de vuelta a las normas tradicionales. Continuamente veo en los medios el auge de la extrema derecha en Hungría, en Brasil, en Alemania…
¿Por qué sucede eso?
Pues ocurre que los liberales empiezan a desconectarse de la realidad, pierden la capacidad de usar el sentido común. Podemos exigir seguridad para los individuos disidentes sin tener por ello que otorgar derechos especiales a ningún grupo. Soy feminista equitativa, abogo por la igualdad de trato ante la ley. No debe haber grupos a quienes la ley otorgue privilegios especiales. Me opongo al control de las conciencias. Milito por la libertad de expresión y de conciencia. Los liberales han cometido un error muy grave: consentir que el Estado pregunte por qué alguien ha cometido este o aquel crimen. El crimen no se convierte en algo peor porque la víctima pertenezca a un grupo con protección especial. Eso es muy peligroso. Lo que está ocurriendo, por el hecho de que el Estado tome partido por estos grupos, es que se está propiciando un desplazamiento hacia la derecha. Mi visión también es aplicable al feminismo. Me opongo a toda protección especial para las mujeres, adopte la forma que adopte.
¿Y qué piensa de la cuotas?
Me opongo. Las cuotas, sean del tipo que sean, parecen útiles al principio, pero después se convierten en una noria que da vueltas e impide la igualdad.
¿Qué opinión le merece la nueva ola de feminismo?
Las organizaciones feministas han sufrido un colapso y no entiendo a qué se debe. Las redes sociales se han erigido en los vehículos de la histeria que circula ahí fuera. Hay una ausencia total de líderes en el movimiento de las mujeres. Es trágico. Ahora tenemos a un puñado de actrices a las que les encanta estar en el candelero: Ashley Judd, Rose McGowan…
¿Y el caso Weinstein?
Harvey Weinstein es un hombre horrible que aprovechó su posición para acosar a mujeres. Es algo que llevaba décadas ocurriendo en Hollywood y nadie se dio cuenta. Este Harvey Weinstein era amigo de figuras importantes de la industria, por ejemplo Tina Brown. Meryl Streep recogió su Oscar en una ocasión y soltó aquello de «Harvey Weinstein es Dios». No me creo que estas denominadas feministas no supieran nada. Hay un estado de locura en las redes sociales. Un hombre es acusado y se produce un clamor. Ahí tiene el caso de Plácido Domingo, al que la Orquesta de Filadelfia o la Metropolitan Opera de Nueva York someten a un trato atroz porque sucumben a la histeria de las redes sociales. No se trata de criminales a quienes procesar. Cuando se trata de un grandísimo artista como Plácido Domingo se produce un derrumbe de nuestra cultura. La gente ya no es capaz de diferenciar entre un hombre horrible como Harvey Weinstein y un gran artista como Plácido Domingo. No hay voces sensatas en el feminismo. Si hay pruebas concretas, lo acepto. Ahora bien, alegar que algo ocurrió sin aportar pruebas… No es así como deben funcionar las democracias modernas. No se pueden dejar de lado la equidad y la justicia porque estemos en medio de una cruzada política. Eso está pasando, el caos es absoluto.
¿Y qué piensa del #MeToo?
Es bueno si empodera a las mujeres para que puedan decir no y protegerse cuando les ocurra algo. Lo que no me hace ninguna gracia es esa proyección histérica según la cual la sexualidad ha quedado reducida a depredadores masculinos y víctimas femeninas. Rechazo todo lo que tenga que ver con presentar a las mujeres como víctimas. Estamos retrocediendo. El feminismo no es eso. Se están destruyendo carreras porque sale una mujer de la nada y lanza una acusación referida a hace decenas de años. Y ahora, en la era de las redes sociales, las empresas tienen tanto miedo a la publicidad negativa… Y tienes a toda esta gente comportándose como cobardes. Alguien tiene que levantarse y decir alto y claro que esto no son tribunales de justicia. Las mujeres se están haciendo daño a sí mismas. Si a las mujeres se las mira con desconfianza, esa no es la manera en que deben progresar y adquirir poder. Es lo contrario, un movimiento reaccionario.
¿Cree que el feminismo, como movimiento político, se está volviendo irrelevante?
No. Creo que para muchas jóvenes el feminismo se está convirtiendo en una religión, en una visión del mundo, con un fuerte componente sentimental, casi apocalíptico, una cosmología. Ven un universo repleto de mujeres victimizadas enfrentadas a unos malvados hombres depredadores. Tienen una visión de la historia según la cual todos los males han venido de los hombres. En mi obra hablo de cómo las mujeres están en deuda con los hombres por todo. Ese resentimiento contra los hombres, eso que enseña el feminismo moderno, es puro veneno. ¿No puede haber un feminismo racional que reconozca a los hombres el mérito de haber creado la estructura fabulosa que nos rodea? Los problemas entre los sexos no se van a resolver hasta que la educación exponga a los jóvenes a las realidades terribles de la historia más remota.
¿Considera que ese fracaso de la educación es el problema fundamental al que se enfrenta la cultura occidental?
Yo soy atea, pero me tomo la religión muy en serio. El estudio de las religiones debería ocupar una parte central en la educación; no se puede entender una cultura sin conocer algo de su religión. Hoy los jóvenes viven en un mundo muy laico, en el que las religiones tradicionales han retrocedido, y todo lo que conocen gira en torno a la ideología política, sin ninguna base histórica. Los jóvenes no saben nada anterior a la Ilustración. No se puede entender la vida humana si todo lo que conoces es a partir de la Revolución Francesa. Es una visión muy estrecha, muy pueblerina. Las civilizaciones siguen un desarrollo natural orgánico: tienen su auge y luego su decadencia. Eso veo en Occidente, una pérdida de fe en sus propios valores. Tengo una visión historicista. Veo algo en el presente y me remonto a miles de años atrás. La gente hoy mira alrededor, ve que las cosas van mal y se apresura a caracterizar todo lo de Occidente en su peor encarnación posible. Los fracasos de Occidente, como el imperialismo o el racismo, son hechos, están ahí, pero reducirlo todo a decir que eso es lo que Occidente ha aportado al mundo…. Occidente ha creado la cultura tecnológica en la que vivimos.
Ha dicho que el feminismo es como una religión para muchas jóvenes. ¿Qué piensa usted del cambio climático? Porque hay gente que lo vive como si fuera una especie de dogma.
Sin duda es así. Greta Thunberg se ha erigido en una especie de líder de una secta. No siento ninguna admiración por ella. Es una chica a la que han turbado, le han inyectado una ideología unos adultos, y se ha puesto en marcha con una sensación de certeza. ¿Qué sabe esta chica? Debería estar en el colegio. Me parece perverso que ideólogos políticos utilicen a niños de esta forma. Y también que estén asustando a millones de jóvenes, que creen que se aproxima el fin del mundo. Claro que hay cambio climático, forma parte de la naturaleza de la historia de la tierra. La gente que lo acepta como una religión, porque se ha convertido en una religión, está recibiendo un impulso por parte de personas con dinero que ven la posibilidad de ganar todavía más dinero. Hay un impulso comercial, una manipulación tremenda, y están utilizando a niños.
Déjeme agradecerle su franqueza, porque a veces pienso que estamos sufriendo un nuevo tipo de dictadura, la de lo políticamente correcto.
Estoy de acuerdo. Es una dictadura absoluta. Para mí es increíble, porque pertenezco a la generación que se rebeló contra la corrección política, la represión y la censura. No me puedo creer que esté pasando.
¿Y cómo hemos llegado ahí?
Es la presión absoluta que procede de los liberales para adaptarse a una doctrina rígida. No hay nada que no sea sentirse bien, no queremos herir los sentimientos de la gente. Los profesores han perdido el control de las universidades estadounidenses. Los dirigen administradores que tienen todo el poder y son el nuevo Torquemada. Cualquiera que viole el nuevo dogma que protege a las víctimas… Existe una estructura punitiva. Es una tiranía de lo políticamente correcto. Y no va a cambiar hasta que los jóvenes protesten contra eso igual que hizo mi generación contra la ortodoxia opresiva. Esta gente que afirma que es liberal, que afirma que es de izquierdas, es estalinista. Se está anulando el individualismo revolucionario de los 60. Ahora las instituciones aplastan a las personas. Estamos abandonando los derechos individuales y la capacidad de pensar y hablar con libertad. Occidente ya no existe. Es una sombra de sí mismo.
Déjeme que le pregunte por Harold Bloom, porque fue su asesor doctoral en Yale. ¿Qué es lo que más recuerda de él?
-No estudié con Bloom. Él se enteró de que tenía previsto hacer mi tesis, que era la única sobre sexo en Yale cuando estaba allí. Me llamó a su despacho y me dijo: «Querida, soy el único que puede dirigir tu tesis». Dudo que hubieran aceptado el tema sin su respaldo. Su apoyo fue enorme. Le debo muchísimo. Era un gran estudioso, pero ojalá hubiese actuado para detener la invasión del post-estructuralismo. Es trágico. La destrucción en las universidades ha sido enorme. El post-estructuralismo niega que el conocimiento sea posible. Todo el aparato de investigación del conocimiento se está desechando. Occidente se está matando, suicidando. Si Bloom se lo hubiese tomado en serio… Pero no creía en el poder de esa ideología que está por todas partes.
Por último, me pregunto qué valores han inspirado su vida.
Siempre me he sentido inspirada por los ideales del conocimiento: la observación, la búsqueda de la verdad a través del estudio del mundo, de la sociedad, de la naturaleza. Para mí es una ética.
Entrevista a Joaquin Bochaca, autor de más de 200 libros y artículos y fundador de la denominada Escuela Revisionista en España, línea de investigadores históricos que proponen una verdad científica frente a la verdad política (historia oficial) y los dogmas impuestos por el poder.
Recuerdo como la OMS engaño a la comunidad mundial causando una alerta de pandemia mundial con el dichoso caso de la gripe aviar. Para lograrlo, pusieron temporalmente un chino a dirigir ese dudoso organismo. Después de un tiempo, reconocieron que esa gripe no se transmitía de humano a humano. Que solo los trabajadores de las granjas de pollos podían contaminarse cuando el pobre pollo enfermo les estornudaba en la cara, en la manipulación. Uds. creen que la OMS no sabía que ese virus no se transmitía de humano a humano? Por favor, solo se lo guardaron el tiempo suficiente para generar la intencionada alarma, y multiplicar las ventas para satisfacer las compras nerviosas de antigripales. Cuáles? Pues especialmente el Tamiflu, producido por la farmacéutica Roche. En Europa, debido a la alarma y la manipulación de la información, se realizó una sobre producción del Oseltamivir fosfato (Tamiflu) a tal punto que la gente compraba el fármaco en grandes cantidades a pesar que su vencimiento fuera muy rápido, y obviamente ni siquiera, si lo poseías, podías utilizarlo con eficacia durante más de tres semanas, porque se vencía. Al cabo de un tiempo, el suficiente para agotar todas las ventas del fármaco y concomitantemente, disparar los ingresos de la farmacéutica a niveles groseros, anunciaron que el peligro había pasado porque se había descubierto que como el virus se alojaba muy profundamente en los bronquios, no era posible transmitirlo a través de un estornudo o un esputo. Pero las empresas se llenaron de plata…..
Macabro verdad? Pues si… como juegan con la información, como las redes sociales estúpidas por definición, se prestan por ignorancia inocente, o por penetración interesada para causar alarma cada cierto tiempo. Esos tiempos los define una dinámica comercial que requiere de la creación de una noticia impactante para revitalizar la economía financiera de las farmacéuticas.
Saben Uds cuales empresas se favorecen más en los periodos de guerra? Pues la armamentista y la farmacéutica. Como no se pueden generar nuevas guerras y mucho más, duraderas para consolidar la cadena de producción… entonces las complementamos con noticias fantasiosas y terroríficas sobre la emergencia y aparición de nuevas posibles pandemias mundiales….
Actualmente nos enfrentamos a un nuevo sofisma informativo. El coronavirus… con un terrible índice de mortalidad del 3%. Que desgracia vale, la gripe común registra un índice de mortalidad del 10%. En EE UU, los Centros de Control de Enfermedades (en Atlanta) atribuyen unas 40.000 muertes al año de media a la gripe común. En España, el Instituto Nacional de Estadística registró como directamente atribuibles a la gripe 74 defunciones, pero se calcula que esta infección influye en unos 3.000 fallecimientos al año, porque empeora otras enfermedades.
De que se trata entonces? De mentirnos descaradamente para desviar la atención…. De qué? O para afectar a quién? O cual País?
Donde ocurre este dichoso brote? Por casualidad existe en ese país una emergente economía para preocupación de otros intereses económicos? Que sucede con la economía de un país, si por casualidad cae en la desgracia de ser foco inicial de una peligrosa potencial pandemia mundial?… pues adivinen.
Además de las obvias regulaciones del tráfico de alimentos en una situación así, que pasa con los contratos de tecnología en telecomunicaciones, celulares poderosos a precios bajos y altamente competitivos? No se trata de que no voy a volver a ir a comer a un restaurant chino… no no… va más allá.
Mientras tanto el mundo miraba con expectación el potencial impeachment contra un presidente mitómano y sociópata. Mirando estupefactos por no poder comprender el nivel de torpeza, ridiculez e ineficacia de los congresistas demócratas, en poder enjaular a una bestia descarada?
Las cosas se complican en irán, en ucrania, en irak incluso… la superioridad tecnológica defensiva euro asiática deja en ridículo a las tecnologías equivalentes estadounidenses. Sanciones aquí y allá, sanciones que finalmente se revierten negativamente en el país que las genera. Es un buen momento para echarle una ayudita al otro rubro alterno farmacéutico, porque el armamentista está complicado…
Vamos a crear otra emergencia sanitaria mundial…. Olvidemos la gripe común, los millones de chagásicos en Latinoamérica, la mortalidad infantil por gastroenteritis, ocultemos todo, todo… incluso los 50 millones de indigentes en Estados Unidos… todo… Bienvenido coronavirus….
¿Han sido un fraude las últimas elecciones en España? ¿Ha habido «pucherazo» para que VOX no tuviera tantos escaños? ¿Hubo pucherazo también en su día a Podemos? ¿Y porqué no se quejan si lo saben? ¿Es posible hacer trampas con el sistema actual de votaciones? ¿Es posible la Democracia?. David González nos da algunas claves y datos que nos auguran lo que ya nos temíamos.
No crean lo del coronavirus. Es solo una distracción para lo que esta pasando en USA, China e Irán. Todo es una patraña para distraernos.
Según la OMS mueren 2.000.000 de niños al año a causa de la diarrea, mueren 2.000.000 de personas al año a causa de la malaria y NADIE DICE NADA.
*No se dejen alarmar por 100 casos ya que no es alarma una cantidad como ésa.
Mueren al año 500 mil personas a causa de la tuberculosis. En la misma China, mueren más niños desnutridos diariamente que el número de muertes que supuestamente ha causado esta simple gripe y el gobierno no se alarma ni se pronuncia al respecto.
No caigamos en el miedo y ni la paranoia.
Quién sabe que medicamento quieren vender para financiar a las multinacionales.
Así pasó con la gripe porcina, H1N1 y hoy el virus de moda es el Coronavirus, un supuesto virus el cual no ha sido aislado (visto) en laboratorio. Pura imágenes de Photoshop, nada serio. No se puede creer en algo que no se ha visto ni comprobado científicamente como debe ser.
Desde octubre del año pasado, ya esta variedad de gripe venía dando sin alarma alguna. Ya no hallan qué nombre darle a la misma gripe, a los mismos síntomas de siempre y qué culpable ponerle.
Actuemos con sentido común. Esperamos que la estupidez médica y lavado de cerebro colectivo no llegue a tanto. Si de verdad existe el virus, exijan que nos presenten y enseñen el reactivo de laboratorio que lo aísló para así asegurarnos que no es la misma gripe de todos los años. Y por supuesto, que nos manden una imagen real del mismo, nada de Photoshop. Ya basta…!
El médico que receta no ir al médico: «Un paciente de 85 años no debe ir a la UCI»
Un cirujano de prestigio alerta en un libro provocador contra la medicalización imparable de nuestra sociedad
El doctor Antonio Sitges-Serra (Barcelona, 1951) ha ejercido 40 años en la sanidad pública, entre la cirugía, la investigación y la consulta. Conoce el sistema y sus enfermedades tan bien como los cuerpos de los miles de pacientes que han pasado por sus manos. Pero Sitges-Serra no es un médico normal: en su libro, ‘Si puede, no vaya al médico’, publicado por Debate y Libros del Zorzal, y prologado por el filósofo Manuel Cruz, planta cara a la industria farmacéutica y diagnostica la peor enfermedad del siglo XXI: el tecnoutopismo médico.
PREGUNTA. Hace poco, Amancio Ortega regaló unas máquinas a los hospitales.
RESPUESTA. Escáneres de alta precisión, sí.
‘Si puede, no vaya al médico’ (Debate).
P. Unos decían que Amancio es un filántropo y otros que se lava la cara, pero leyendo su libro, caí en la cuenta de algo que nadie planteó: que quizá tener esas máquinas es peor que no tenerlas.
R. Nadie lo planteó porque la tecnología es la ideología dominante. Pocos discutimos esta utopía, pero las máquinas muchas veces dan más problemas a los hospitales de los que solucionan. Unos escáneres de alta precisión pueden ser nefastos para la salud de los ciudadanos.
P. Pero todo el mundo quiere que haya más y mejores máquinas en su hospital.
R. Y nuevos fármacos, un progreso sin límites. Es un mecanismo de autodefensa, queremos seguir en ello, más, más, más, como si así fuéramos a vencer a la muerte. Pero yo creo que es un mal camino. Por lo pronto, nos ha conducido al sobrediagnóstico.
P. ¿Qué es el sobrediagnóstico?
R. Con la tecnología de detección más avanzada, se encuentran enfermedades que en realidad no son tales. No hay síntomas, el paciente está bien, va a una simple revisión y, con el nuevo superescáner de última generación, encuentran un cáncer de dos milímetros en el tiroides. El médico te dice: “Hemos visto un cáncer de dos milímetros”. Y tú crees ser un enfermo de cáncer, y te tratan como tal, aunque en realidad no te pasa nada.
P. ¿Un cáncer puede ser inofensivo?
R. Sí. Puede no dar la cara nunca. Pero una vez que estás sobrediagnosticado, caes en un círculo vicioso de revisiones que te harán dependiente del hospital, además del estrés, el miedo y la ansiedad. Y eso, en caso de que el médico de turno no quiera darte quimio o incluso operarte, siempre con la mejor intención, desatando una carnicería innecesaria. Pues bien, esa carnicería no la provocó tu cáncer sino su diagnóstico. De este modo es como la tecnología de detección precoz se convierte en un problema grave para tu salud.
La tecnología de detección precoz se ha convertido en un problema grave para tu salud
P. ¿Hay mucha gente por ahí con cánceres inofensivos que nadie ha visto?
R. Muchísima, claro. Cuando alguien se muere por cualquier causa, de vejez, por ejemplo, es muy frecuente encontrar cáncer de tiroides en el cadáver. El 20% de pacientes que mueren de lo que sea lo tiene. Si tú compras esta máquina tan fantástica que detecta tumores de menos de dos milímetros, puedes acabar extirpándole el tiroides al 20% de la población por nada. En Corea del Sur, un país absolutamente esclavo de la tecnología, es justo lo que pasó. Fue una masacre. Miles de tiroides extirpados por cánceres inofensivos que jamás hubieran dado la cara.
P. Es decir, que si me detectan un cáncer de dos milímetros, ¿no tengo cáncer?
R. Exacto. Los diagnósticos aumentan con las máquinas ultramodernas, pero no la mortalidad. ¿Por qué? Porque detectan cánceres que no matan, ni dan síntomas ni nada. Otro ejemplo: el 80% de los varones tiene cáncer en la próstata al morir. Ha muerto de otra cosa, por ejemplo, de un infarto, pero tenía ese cáncer no se sabe desde cuándo, sin que nadie lo viera y sin dar síntomas. Para la vida del paciente, lo mejor es que no se lo detecten.
P. Usted dice muchas cosas que desafían la intuición.
P. Lo sé. Se ve además otro problema en los hospitales con las máquinas más modernas: el de la interpretación. La lectura radiográfica de una mamografía o de cualquier otra cosa te exige experiencia. Si no la tienes, vas a levantar falsos positivos. Las máquinas siempre necesitan profesionales formados, y la innovación constante juega en detrimento de la curva de aprendizaje de los médicos, y por tanto en contra del paciente.
P. ¿Cuándo se empezó a complicar la cosa?
R. El siglo XX ha sido muy potente en el progreso tecnológico de la medicina, pero ahora los beneficios de las novedades son muy pequeños y el coste es enorme. Por ejemplo, muchas intervenciones quirúrgicas han triplicado su duración respecto a las de los años noventa, por robotizarse. Por tanto, el número de quirófanos necesarios aumenta. El robot hace la cirugía mucho más complicada, mucho más cara, mucho más prolongada, y los resultados no son mejores que sin robot. Pero los industriales quieren vender sus inventos, y los políticos y los ciudadanos se dejan deslumbrar. Así es el tecnoutopismo.
Ahora, los beneficios de las novedades médicas son muy pequeños y el coste es enorme
P. ¿Qué le supone a la economía de un hospital, por ejemplo, un robot para operar próstatas?
R. Un gasto inicial de un millón y medio, y unos mantenimientos anuales de más de 100.000 euros. Más el coste de enseñar a los médicos a usarlo. El gran problema de la sanidad es el incremento de los costes: el coste aumenta cada año, en gran parte porque se compran productos innecesarios, pero glamurosos. La sanidad está entre el 20 y el 25% del PIB, y cada año crece. El año pasado, un 6%, mientras el PIB creció solo un 2%. Si no fuera por el tecnoutopismo, los costes se reducirían enormemente. Se podría dedicar más dinero del PIB a la Justicia o a la dependencia. Y además, sobran médicos.
P. ¿Cómo? Siempre se dice lo contrario, que faltan médicos.
R: Ya, pero esto es así porque hemos creado una sociedad hipermedicalizada e hipocondríaca. Mira: cuando preguntaron a Oriol Bohigas, el gran urbanista, cómo solucionaría el problema del tráfico en Barcelona, dijo: “Pues muy fácil, haciendo que las calles sean más estrechas”. Esta paradoja también se puede aplicar a la medicina. Si tú vas generando necesidades, siempre vas a tener más demanda. Si ensanchas las carreteras, tendrás más coches.
P. Usted aboga por poner límites.
R. Y por replantearnos nuestra relación con la muerte. El médico especialista vive de espaldas a la muerte. Es poco compasivo y siempre tira para adelante. Siempre hay otro medicamento, otro instrumento, etcétera.
P. Siempre esperamos ese milagro.
R. Esperamos que inventen algo, y es irracional. El tecnoutopismo nos exige vivir de espaldas a la muerte. Hablas con oncólogos y la muerte no existe. Para ellos, hay un fármaco, un TAC y un tumor. Y con eso van jugando hasta que la cosa explota. Si nos reconciliáramos seriamente con la muerte, podríamos en cuestión este sistema sanitario. Pero tú no puedes decir que un paciente de ochenta y tantos años no debe ingresar nunca en la UCI, porque te llaman de todo.
P. ¿Por qué no debe ingresar?
R. Porque sabemos que un enfermo de 85 años que pasa una semana en la UCI tiene un 70% de posibilidades de morirse en el hospital, y otro 30% de morirse durante el año siguiente. El margen coste-efectividad del tratamiento es nulo. Pero, como el sistema paga, esto no se valora en medicina pública. Y debería ser la guía.
P. ¿Qué otros ejemplos hay de tecnoutopismo en la medicina contemporánea?
R. La mal llamada ‘prevención del cáncer de mama’ es un ejemplo brutal. Yo digo que es mejor olvidarnos de las mamografías y dedicar esos recursos a poner más guarderías, para que las mujeres puedan parir antes. Influye más en que no mueras de cáncer de mama que adelantes la maternidad que 20 mamografías en 20 años. La medicina preventiva tiene que ver con cambiar hábitos sociales malos para la salud, y no con someter a todas las mujeres a escáneres gratuitos a partir de los 40.
Un 5% de estas mil mujeres mamografiadas sufrirá una masectomía improcedente
P. ¿Las mamografías periódicas no evitan que las mujeres mueran de cáncer de mama?
R. A lo largo de la vida de una mujer, entre los 40 y los 90 años, tiene un 10% de posibilidades de morir de cáncer de mama y un 90% de morirse de cualquier otra cosa. Es decir: la mamografía trata con una enfermedad de poca prevalencia. Eso para empezar, pero, además, se han hecho estudios comparados: mil mujeres mamografiadas y mil mujeres no mamografiadas. Pues bien: en un grupo se mueren cuatro, y en el otro se mueren cinco. Quien hace mamografías, dice entonces que ha muerto un 20% menos, pero esto es una trampa: una enferma de mil no justifica que a las otras 999 mujeres les hagas una mamografía al año. Pero hay más: de esas mil mujeres mamografiadas, 200 dan alguna vez el falso positivo. Es decir: que les tienen que repetir la mamografía o hacerles una biopsia. Finalmente, un 5% de estas mil mujeres mamografiadas sufrirá una masectomía improcedente. Así que es mejor para las mujeres que no les hagan mamografías.
P. Todo está lleno de anuncios, sin embargo, diciéndoles que se las hagan. Y que nos miremos el colesterol, y que poca broma.
R. Una sociedad hipocondríaca y sobremedicada. Desde luego. La hipocondria social tiene muchos factores: la prensa, los médicos, la industria, las sociedades científicas, etcétera. El bombardeo de noticias y anuncios sobre los peligros de caer enfermo genera ansiedad. Y es una ansiedad avalada por la Sociedad Española de Cardiología.
P. Leyendo su libro, he tenido la sensación de que el debate sobre las vacunas está envenenado, y que el hecho de que los antivacunas sean estúpidos da carta blanca a las farmacéuticas para meternos vacunas que no necesitamos.
R. Así es. A la industria farmacéutica le vienen muy bien los antivacunas. El debate gira en torno a un falso dilema. Las vacunas, la higiene, los antibióticos y la cirugía menor son los cuatro grandes pilares de la sanidad del siglo XX. No hay duda. Ahora bien, cuando el calendario pediátrico de vacunas supone 45 dosis en seis años, yo digo: ¿estáis seguros? Porque a lo mejor estamos sometiendo el sistema inmune de estos chavales a un bombardeo que no sabemos en qué va a terminar. Porque una cosa es que vacunes de las enfermedades como la viruela, el tétanos, la tos ferina, difteria, poliomelitis, etcétera, y otra que empecemos a ampliar el mercado: que si la meningitis, que si el neumococo, que si el papiloma… Ahí nos estamos pasando. Hay vacunas que solo interesan a las farmacéuticas, y las pasan, en parte, porque el debate está polarizado. ¡No vaya alguien a pensar que uno es antivacunas, como esos estúpidos acientíficos!
Hay vacunas que solo interesan a las farmacéuticas, y las pasan, en parte, porque el debate está polarizado
P. Es parte de la medicalización de la sociedad, que usted describe.
R. Claro. No queremos morirnos, ni tampoco queremos tener dolor, ni tristeza. Entonces se medicalizan la muerte, el dolor y la tristeza, y sale ganando la industria, no las personas. ¿Qué pasa cuando bajan el límite aceptable de colesterol en la sangre? Que tienes millones de enfermos que necesitarán millones de dosis de medicación. Por no hablar de esa otra cosa que hacen, que es inventar enfermedades.
P. Respecto a las farmacéuticas, usted dice que muchos medicamentos se comercializan antes de saber si son seguros.
R. Es algo impresionante. El 40% de medicamentos que se han demostrado mortales después de empezar a venderse tarda todavía dos años en ser retirado del mercado. ¿Por qué? Porque el desarrollo del fármaco ha sido caro, e intentan amortizarlo en los primeros años. La industria aprieta mucho porque sabe que o bien el medicamento va a acabar desvelando algún problema, o no es tan efectivo como se vende, o bien va a salir un competidor. ¿Cómo lo consiguen? Con propaganda, y convenciendo a médicos, a veces con métodos poco honestos. En la oncología, esto es muy normal. La oncología es una de las prácticas más corruptas de la medicina.
P. ¡Esa frase tiene tela!
R. Ya, ya. Cuando rascas un poco la especialidad por dentro… La gran mayoría de oncólogos de cierto renombre cobran directamente de la industria farmacéutica, o a través de ensayos, o en especies, o a través de congresos. La oncología es una de las especialidades con más inversión de todo tipo.
P. El lunes fue Blue Monday, el día más triste del año, así que tenemos que irnos a comprar para curarnos. Creo que es una buena síntesis de lo que cuenta su libro.
R. ¡Ja, ja! Sí, es la medicalización de la vida, hasta de los lunes. Convierten en enfermedad (con su fármaco correspondiente) la tristeza, el sexo, la nutrición, la regla, la menopausia, la fealdad, la estupidez… Todo lo humano es susceptible de tratamiento, y la industria amplía su mercado. Como dijo Huxley, la medicina avanza tanto que pronto estaremos todos enfermos.