SIGNAL encontró a la mujer fotografiada por fotógrafos en las ruinas de un hospital de maternidad en Mariupol. Resultó ser una modelo y bloguera de belleza en Mariupol. Su nombre es Marianna Podgurskaya. De hecho, la mujer está embarazada, pero no es posible que esté en el hospital de maternidad, que durante mucho tiempo estuvo ocupado por neonazis de Azov. Las «exclusivas» se confiaron al conocido fotógrafo Yevgeny Maloletka, quien actualmente trabaja en estrecha colaboración con las agencias de noticias occidentales y trabaja para Associated Press. En sus fotografías dedicadas a la crisis en Ucrania La misma modelo aparece en tres ocasiones.
El 8 de marzo se publicó una entrevista con una de las empleadas de la maternidad, dijo que el Batallón Azov expulsó a todo el personal y los pacientes y ocupó el edificio. El 5 de marzo, se registró que militantes de Azov estaban disparando desde el territorio del mismo hospital de maternidad, como han hecho en otras áreas civiles anteriormente.
Luego Rusia la delata y la acusa de fingir lesiones y… hace 13 horas El País publica esto:
QUÉ MALDITA CASUALIDAD!!! No me había dado ni cuenta, ni lo sabía. VLADÍMIR ZELENSKI, Presidente de Ucrania, es hijo de padres judíos ✡ y profesa la religión judía ✡.
QUÉ MALDITA CASUALIDAD que el líder supremo de Ucrania sea judío, cuando Ucrania sólo tiene un 0,2% de población judía.
Parece como si la élite de banqueros mundialistas del Club Bilderberf (Rothschild, Rockefeller, Soros, JPMorgan, Goldman Sachs, fondos Blackrock, Blackstoneo Vanguard,,,) “casualmente” todos ellos judíos que odian la Rusia del patriota Putin y que dirigen el mundo en la sombra para financiar y provocar guerras, le hubieran financiado, promocionado en todos sus medios de comunicación y aupado para ponerle al frente de Ucrania.
De esta forma, Zelenski ha estado gobernando para los intereses de la élite genocida mundialista en vez de para los intereses de todo el pueblo de Ucrania, donde hay un 78% de ucranianos étnicos y un 17% de población de origen ruso.
Llamamos a Marco Pagano, un buen amigo que ha creado una constitución para «empezar de nuevo», para iniciar una nueva sociedad más lógica y coherente con el ser humano, a partir de pueblos de 1.500 habitantes.
Le seguiremos la pista a Marcos. Puedes ver más de su trabajo y su activismo social en su web: http://www.creatumejortu.com
(Descárgate este video y súbelo a tus canales, estas autorizado. Considéralo contenido tuyo y difúndelo por tus redes o por donde tú quieras. Pero ten cuidado con la censura, su contenido puede ser distinto al pensamiento único. Y de ahí la importancia de su difusión).
Joan-Ramon Laporte es catedrático en farmacología y se ha pasado su vida estudiando las adversidades de los medicamentos por un mal uso de estos y poniéndolo en conocimiento de la población. Denuncia el silencio alrededor de la industria farmacéutica, la poca transparencia que hay detrás de los protocolos y las guías clínicas. Entiende que «el progreso y la ciencia si son secretos no son progreso ni son ciencia»
«Me acuerdo de un libro que leí hace un poco más de un año de David Healy, profesor de psiquiatría y farmacología del país de galas . En el explica que había conocido dos tipos de médicos con la muerte de sus padres: los que querían intervenir mucho sobre la enfermedad, porque se olvidaban del conjunto de la persona; y los médicos que veían una persona, no una enfermedad, y tenían actitudes muy diferentes. Creo que era su padre, a quien le convencieron de operar un cáncer de colon. Tenía 86 años y muchas otras cosas por la edad y murió de las complicaciones postoperatorias. No era necesario operar un cáncer de colon con esta edad».
Joan-Ramon Laporte valora así que sí hay una medicina que mira las personas pero que «por influencia de la industria farmacéutica pero también de la industria diagnóstica, cada vez se miran más los indicadores y menos las personas».
Laporte es catedrático de farmacología y ha sido jefe de farmacología del Hospital Universitario Vall d’Hebron y director del Instituto Catalán de Farmacología. Su experiencia, como él mismo explica, se ha desarrollado alrededor del descubrimiento y la evaluación de los efectos indeseados de los medicamentos, estudios de utilización y auditoría de los medicamentos, la elaboración de protocolos e informes de evaluación de nuevos medicamentos y protocolos de investigación. Explica que, cuando comenzó a dar clases se dio cuenta de que en el libro madre de farmacología, llamado Goodman & Gilman, hablaba de unos medicamentos que, al compararlos con los 20 más consumidos en Catalunya, sólo salía uno. «Viviamos en un mundo totalmente diferente y pensé qué podíamos hacer para tomar medicamentos realmente útiles: así empezó mi activismo por la vigilancia de los efectos adversos y para consumir medicamentos necesarios». Este activismo se ha traducido entre otros en crear una ficha de cada uno de los artículos que ha leído desde que terminó la carrera. Con la aparición de Internet tuvo que digitalizar 26.000 fichas. Ahora, tal vez lleva más de 90.000 y estan todos recogidos en una web de la Fundació Institut Català de Farmacologia. «Leo tanto que no lo recuerdo pero el ordenador sí: yo soy lo que pienso y él es mi memoria, y además de acceso público».
La extensa lectura y los trabajos que él mismo ha realizado lo llevan a declarar que los medicamentos sin duda son un progreso pero que están siendo mal utilizados. En el año 1985, en España, cada ciudadano recibía en promedio 10 prescripciones por año, los jóvenes no recibían casi ninguna y los viejos recibían más. En 2011 llegó a 19,8 y ahora hemos vuelto a llegar a 19,8. Compartiendo estos datos, Joan-Ramon Laporte hace ver que en este periodo la exposición de la población española a los medicamentos se ha duplicado y, por tanto, esto causa el doble de yatrogenia o, incluso, más del doble, ya que cuanto más medicamentos, más interacciones farmacológicas. Denuncia en este sentido que entre los indicadores de calidad asistencial de los médicos se tiene en cuenta que medicamentos prescriben pero no la cantidad: » hay mucha gente que toma un medicamento pero luego nadie se cuida de decirle que pare». «La gente debe preguntar al médico cuál es el objetivo, si terapéutico o preventivo o de qué tipo, por cuanto tiempo, y si puede interactuar de manera desfavorable con los medicamentos que ya está tomando», aconseja Laporte.
Las cifras medias de consumo de medicamentos en España hacen que de cada 100 euros que se destinan a sanidad, 29,6 vayan a pagar la factura farmacéutica. Laporte apunta que los estudios que se han hecho aquí en Catalunya dicen que «al menos un 50% de los medicamentos prescritos en el sistema de salud son innecesarios y en algunos casos contraindicados, son más perjudiciales que beneficiosos. Por ejemplo antidepresivos en niños».
Volviendo pues a qué tipo de medicina se está desarrollando, Laporte asegura que, ésta, cada vez «mira más indicadores y menos personas: miran el colesterol, miran la densidad mineral ósea pero no el conjunto de la persona. Hay una exageración de las enfermedades y de los factores de riesgo». Para explicar esto pone como ejemplo que se trate la densidad mineral ósea, «que no es más que una variable escasamente predictiva del riesgo de factura de fémur y que conlleva el uso de medicamentos, en vez de promover medidas para reducir los factores de riesgo de caída».
Justifica que se mira el colesterol o la presión arterial en vez del riesgo cardiovascular o la densidad mineral ósea en vez del riesgo de fractura porque así se beneficia a las empresas que comercializan con las pruebas diagnósticas y también a las empresas que venden los medicamentos que supuestamente corrigen los factores de riesgo
Otro elemento que Laporte destaca sobre cómo está cambiando la medicina es la medicalización del malestar. Como ya explicaba el psiquiatra Alberto Lobo Ortiz en una entrevista para este diario, «la hiperindividualización de esta sociedad neoliberal transforma el sufrimiento en enfermedad y lo medicaliza». En la misma línea, Laporte apunta que «la tristeza viene etiquetada como depresión y en consecuencia es tratada con medicamentos. La menopausia viene tratada como enfermedad y por lo tanto con medicamentos… independientemente de que puedan tratarse síntomas como los sofocos, se hace de la menopausia una patología general «. En su opinión, esto hace que las percepciones sociales también hayan cambiado o algunos procesos las hayan hecho cambiar. «Hay mucha gente que piensa que los medicamentos son mágicos: que si estás triste, tomas un medicamento y dejas de estarlo o que si tienes el colesterol alto tomas una estatina ya no tendrás un infarto. Toda esta medicalización hace que la gente busque en el sistema sanitario respuestas a problemas que el médico de cabecera debe entender y debe compartir y debe conocer porque no son puramente problemas de diagnóstico tecnológico».
Laporte también opina que la percepción de que cualquier problema encontrará la solución en un medicamento pasa también con pruebas diagnostica: «¿cuanta gente tiene dolor de espalda durante muchos meses, le hacen una resonancia y se cura? La resonancia era diagnóstica, no terapéutica «.
No responsabiliza a los pacientes sobre estas dinámicas sino que apunta a una cuestión de mal gobierno del sistema de salud que pretende que los médicos mejoren su práctica a base de aplicación de protocolos y de guías de práctica clínica que, añade , están inspiradas en gran parte por laboratorios farmacéuticos y en muchos casos las financian. Después, explica «se miden los indicadores de calidad asistencial por las cosas que dicen las guías de práctica clínica pero estas por la inspiración de los laboratorios por un lado y después porque son guías de enfermedades aisladas, hacen que los pacientes reciban muchos más medicamentos de los que necesitan o que pueden tolerar».
Lo ejemplifica con una persona con diabetes que haya hecho un infarto de miocardio y tenga una insuficiencia cardíaca. » Por protocolos tomará uno o dos medicamentos para la diabetes, un antiagregante plaquetario o dos, una estatina, un bloqueador… Quizás le aumentan la dosis de uno de los medicamentos y también le pondrán un diurético. Además, este paciente que tiene una insuficiencia cardíaca, que tiene menos capacidad física desde el infarto, se le ve que se mueve poco y además se le considera deprimido porque se ha puesto triste… naturalmente porque se ha puesto enfermo y antes no lo estaba pero ante ello le dan un antidepresivo. Y como toma tantos medicamentos le dan también un omeprazol para proteger el estómago aunque sea de forma injustificada».
Joan-Ramon Laporte, catedràtic en farmacologia / Sandra Vicente
Casos como éste hacen que en Catalunya tengamos entre 7 y 800.000 personas que toman simultáneamente cinco medicamentos a cargo del CatSalut más los que tomen por otras vías. Y tenemos unas 100.000 personas que toman más de 10 medicamentos al día. Laporte indica que esto está generando una patología causada por medicamentos y añade, citando a otros autores, que los medicamentos son una causa muy importante de muerte: de hecho, hay voces que dicen que es la tercera causa de muerte aunque no se pueda cuantificar. «Tú clasificas las causas de muerte como directas, según el aparato o sistema afectado, o indirectas, que serían el tabaco o los medicamentos. Como los medicamentos pueden producir cáncer, la muerte vendría cuantificada como cáncer. No quiero decir que no debemos tomar medicamentos pero sí tenemos que reducir el número que tomamos y sobre todo la polimedicalización de las personas mayores».
Laporte también tiene tiempo para hablar sobre patentes y sobre los intereses de la industria farmacéutica. Ve como una manipulación del pensamiento médico que la Agencia Europea del Medicamento, que en su opinión sirve más a intereses que a la ciudadanía, cuando aprueba un medicamento todo el mundo corre a prescribirlo cuando este simplemente cumplía los requisitos legales para darle la luz verde de comercialización. Laporte defiende que estos medicamentos que se aprueban y se determinan como eficaces no tienen porque ser mejores que otros que ya existían. Critica de hecho que el 50% de los ensayos clínicos en el mundo no han sido publicados: “es obligatorio que por ley si empiezas un ensayo lo registres pero en muchos estados después no es obligatorio publicarlo. La legislación acostumbra a definir la eficacia como superioridad al placebo en uno o dos ensayos clínicos. Ahora, la ley no dice que especifiques si el ensayo se ha hecho 8 veces antes de conseguirlo. Ahora ya no vale la excusa de que no te lo han aceptado en ninguna revista porque colgarlos en internet es gratis”.
No hacerlo, para Laporte, “es una manipulación de la información y de la ciencia. A la vez es una grave falta ética porque cuando un investigador hace un ensayo clínico y le pide a alguien que participe implícitamente o explicita le dice que esto es para el progreso científico. Pero el progreso y la ciencia si son secretos no son progreso ni son ciencia. Las personas que participan tienen derecho a que los resultados se publiquen”.
En marzo de 2020, el Gobierno del Reino Unido anunció que el país “debe quedarse en casa” para “protegerse y salvar vidas”. Pero poco sabía el público, el Gobierno del Reino Unido estaba en proceso de implementar políticas que llevarían a la muerte innecesaria de los ancianos y más vulnerables del Reino Unido, a quienes se les dijo que habían muerto de Covid-19, y el “Documento de la Muerte” lo demuestra.
Entre el 2 de marzo y el 12 de junio de 2020, 18.562 residentes de residencias en Inglaterra murieron con COVID-19, incluyendo 18.168 personas de 65 años o más, lo que representa casi el 40% de todas las muertes relacionadas con COVID-19 en Inglaterra durante este período.
De estas muertes, 13.844 (76%) se produjeron en las propias residencias; casi todas las restantes ocurrieron en un hospital. Durante el mismo periodo, se registraron 28.186 “muertes excesivas” en residencias de ancianos en Inglaterra, lo que representa un aumento del 46% en comparación con el mismo periodo de años anteriores.
Varias decisiones y políticas adoptadas por las autoridades a nivel nacional y local en el Reino Unido violaron los derechos a la vida, a la salud y a la no discriminación de los residentes en residencias. Entre ellas destacan:
–Las altas masivas de los hospitales a las residencias de ancianos.
–Imposición de órdenes generales de No Intentar Reanimación (DNAR) a los residentes de muchas residencias de todo el país y restricciones al acceso de los residentes al hospital.
-Suspensión de los procedimientos regulares de supervisión de las residencias de ancianos por parte del organismo regulador legal, la Care Quality Commission (CQC), y el Local Government and Social Care Ombudsman.
El Covid-19 presenta neumonía e insuficiencia respiratoria. Por lo tanto, los síntomas típicos incluyen disnea, tos, debilidad y fiebre. También se nos dice que las personas que sufren un deterioro de la insuficiencia respiratoria y que no reciben cuidados intensivos, desarrollan un síndrome de dificultad respiratoria aguda con disnea grave.
Teniendo esto en cuenta, he aquí una importante advertencia aplicada al Midazolam por cortesía de la Biblioteca Nacional de Medicina de los Estados Unidos
La inyección de Midazolam puede causar problemas respiratorios graves o que pongan en peligro la vida del paciente, como respiración superficial, lenta o temporalmente detenida, que puede conducir a una lesión cerebral permanente o a la muerte. Solo debe recibir este medicamento en un hospital o consultorio médico que cuente con el equipo necesario para controlar su corazón y sus pulmones y para proporcionarle rápidamente un tratamiento médico que le salve la vida si su respiración se hace más lenta o se detiene. Su médico o enfermera le vigilará estrechamente después de recibir este medicamento para asegurarse de que respira correctamente.
Entonces, ¿puede el Gobierno del Reino Unido explicar por qué el “Documento de la Muerte” publicado en abril de 2020 instruye a los médicos para tratar a los pacientes de Covid-19 con Midazolam, y por qué durante el mismo mes la prescripción de Midazolam fuera del hospital fue el doble de la cantidad vista en 2019?
Un informe condenatorio publicado por la Comisión de Calidad del Cuidado (CQC) en noviembre de 2020 encontró que el 34 % de las personas que trabajan en la salud y la atención social fueron presionadas para colocar órdenes de “no intentar la reanimación cardiopulmonar” (DNACPR) en pacientes con Covid-19 que sufrían de discapacidades y dificultades de aprendizaje, sin involucrar al paciente o sus familias en la decisión.
El Departamento de Sanidad y Asistencia Social encargó a la CQC, en virtud del artículo 48 de la Ley de Sanidad y Asistencia Social de 2008, que realizara una revisión especial de las decisiones de no intentar la reanimación cardiopulmonar (DNACPR) tomadas durante la pandemia de COVID-19 (el informe completo puede consultarse aquí).
Tras llevar a cabo su investigación, la CQC encontró pruebas de que se realizaron DNACPR inaceptables e inapropiadas a lo largo de la pandemia y dijo que era posible que siguieran existiendo casos de DNACPR inapropiadas.
Sin embargo, la investigación de la CQC descubrió que durante la “pandemia” no se habían seguido estas directrices, ya que habían recibido pruebas muy preocupantes de numerosas fuentes de que durante la pandemia de COVID19 se habían aplicado avisos de DNACPR de forma generalizada a algunas categorías de personas por parte de algunos “profesionales de la salud”, sin ninguna participación de las personas o sus familias.
Casi el 10% de las personas usuarias de los servicios o de las familias que respondieron a su petición de pruebas dijeron al Instituto Británico de Derechos Humanos que habían experimentado presiones o el uso de órdenes de DNACPR. El 34% de las personas que trabajan en el ámbito de la sanidad y/o la asistencia social afirmaron haber recibido presiones para poner en práctica las DNACPR sin implicar a la persona. Además, el 71% de las organizaciones de defensa y los activistas dijeron haber experimentado órdenes de DNACPR puestas en marcha o presiones para hacerlas sin estar involucrados en la decisión.
Y esas órdenes de DNACPR se utilizaron erróneamente como excusa para iniciar los cuidados al final de la vida.
Por eso no es de extrañar que, según la Oficina de Estadísticas Nacionales (ONS), tres de cada cinco presuntas muertes por Covid-19 hasta el 20 de noviembre de 2020, se produjeron en personas con dificultades de aprendizaje y discapacidades.
En relación con las muertes de personas con dificultades de aprendizaje, la ONS dijo: “el mayor efecto se asoció con el hecho de vivir en un hogar de atención u otro establecimiento comunal”.
El documento sobre la muerte
El NICE es un organismo público ejecutivo no departamental, patrocinado por el Ministerio de Sanidad y Asistencia Social. Es una agencia del Servicio Nacional de Salud y elabora orientaciones y recomendaciones sobre la eficacia de los tratamientos y procedimientos médicos.
El NICE (Instituto Nacional para la Salud y la Excelencia Asistencial) afirma ser una organización independiente, pero en realidad parece ser cualquier cosa menos eso, una vez que se examina su estructura.
“Nuestra estructura: La estructura de la organización y cómo trabajamos con el gobierno”. Siguiendo el enlace a la página “Nuestra estructura” AQUÍ, y luego haciendo clic en “Averigüe más sobre cómo desarrollamos las directrices” le lleva a una página AQUÍ desde la que se dice claramente que “Los temas se remiten al NICE desde las siguientes organizaciones”:
-Temas de salud: NHS England
-Temas de salud pública: Departamento de Salud y Asistencia Social
-Temas de atención social: Departamento de Salud y Asistencia Social y Departamento de Educación.
Una copia del marco del NICE está AQUÍ, que puede consultar con tranquilidad. Como verás en la cláusula 4.1 “El Secretario de Estado es responsable ante el Parlamento del sistema de salud (su “administrador”), incluido el NICE”.
Toda la información anterior apunta a que el NICE no es independiente en absoluto. Está claro que forma parte del gobierno del Reino Unido, (el NICE está financiado por el Departamento de Salud y Asistencia Social y rinde cuentas a éste) y funciona como una agencia del NHS. Además, y de forma preocupante, dado que no parece ser una organización independiente, el alcance del NICE es extremadamente amplio, dado que sus orientaciones se aplican no solo en los hospitales, sino también en las consultas de los médicos de cabecera, en las residencias de ancianos y en las organizaciones comunitarias, entre otras, y se extiende a nivel internacional.
Es con todo lo anterior en mente, que debemos hacer la pregunta “¿Es el gobierno del Reino Unido, a través del Departamento de Salud y Asistencia Social, responsable de alguna manera de la directriz NG163 del NICE que condujo a la muerte innecesaria de los ancianos y más vulnerables del Reino Unido al recomendar el uso de Midazolam y Opioides para el “tratamiento” de Covid 19?”
Este documento es difícil de encontrar. Si lo buscas en el sitio web del NICE, llegarás a una página que dice que esta guía ha sido actualizada por la NG191, que la sustituye. No hay ninguna copia de la NG163 en la biblioteca que pueda consultarse.
Clare Wills Harrison, una abogada que ha estado exponiendo el escándalo del Midazolam desde 2020, encontró la NG163 hace algún tiempo junto con otros múltiples documentos que desde entonces han salido a la luz y son relevantes para el tema del Midazolam. Es justo decir que el NG163 ha llevado directamente al uso incorrecto de un protocolo que Clare y su equipo llaman “la vía de la muerte”, y han llegado a la conclusión de que cuando la palabra “vía” aparece en cualquier recomendación médica, esto es normalmente un motivo de preocupación.
Puede leer usted mismo la NG163
Cuando leas la NG163, fíjate en la fecha: 3 de abril de 2020. Esto fue menos de 2 semanas después de que el Reino Unido entrara en bloqueo. Incluso si admitimos que el NICE, a través del gobierno, estaba trabajando en las directrices de tratamiento a partir de enero de 2020, cuando los primeros informes de Covid 19 estaban circulando por todo el mundo, eso habría dado al NICE sólo 3 meses para formular la orientación en NG163. Es inconcebible que el NICE pudiera disponer de la información sobre la evidencia y la eficacia del uso del Midazolam y los Opioides para el tratamiento de la disnea y la ansiedad en el Covid 19, en este plazo.
La NG163 dice claramente, que el Midazolam no tenía una licencia de comercialización en el Reino Unido para ser utilizado para la disnea o la agitación en la fecha de su publicación. Por lo tanto, si se prescribe para lo mismo, se consideraría que se utiliza fuera de la etiqueta. Una presentación en PowerPoint creada por Clare Wills Harrison explica los requisitos adicionales que se imponen a quien prescribe un medicamento fuera de etiqueta. También hay que tener en cuenta la negativa constante de las agencias sanitarias del Reino Unido a permitir la prescripción fuera de etiqueta de otros medicamentos antivirales baratos para tratar el Covid.
En el escaso año de experiencia con estos fármacos experimentales de ARNm hemos ido comprobando lo que los ensayos clínicos apuntaban, es decir, que no evitan la transmisión ni el contagio y tampoco reducen la mortalidad y los casos graves (descartados después de los ensayos clínicos sin justificación) por lo que de momento nos tenemos que quedar con la tan repetida como ambigua frase: “evitan que los síntomas sean más graves”. Cualquiera puede deducir que por muy grave que sea un síntoma, siempre se puede afirmar que se ha evitado que fuera aún más grave. Un bucle del que solo podríamos salir bien parados con unos buenos datos en la reducción de la mortalidad.
Peter Doshi, editor del British Medical Journal (BMJ), ya denunciaba en un editorial que la pregonada (y lucrativa,dicho sea de paso) eficacia del 95%, estaba falseada por lo que estaríamos hablando de una reducción de riesgo relativo del 19%, (lo que equivale a 0.84%de eficacia absoluta) muy por debajo del umbral de efectividad del 50%, requisito insoslayable para poder optar a ser autorizada por los reguladores, también explicaba que no se podía esperar una reducción significativa de muertes, todavía no hay evidencia científica de que las vacunas covid-19 hayan salvado una sola vida. De hecho, en base a los ensayos clínicos de Pfizer y Moderna que se conocen hasta ahora, se podría afirmar exactamente lo contrario.
Con asombro descubrimos ahora, la inmunidad natural, en esta publicación reciente (7 de febrero 2022) en The Lancet Rheumatology, escrita por McGonagle
La carta denuncia la vacunación obligatoria que muchos países, como Inglaterra, impusieron a los trabajadores de la salud, donde aquellos médicos y enfermeras que no deseaban vacunarse se enfrentaron a despidos injustificados de sus puestos de trabajo. En el artículo plantea que para virus de ARN de una sola cadena, como el virus de la gripe y también SARS-CoV-2, la inmunidad generada de forma natural provee de mejor protección que la vacunación, ahora puede parecer trivial pero esto se negó al principio de la vacunación.
Los individuos expuestos a la infección natural también eran menos dados de ser admitidos al hospital. Por último, aborda el concepto de «inmunidad híbrida» que se obtiene de la infección más la vacunación al «incrementar los niveles de anticuerpos y de linfocitos T (un concepto absolutamente inventado, que carece de ningún estudio de largo plazo que muestre una correlación clínicamente relevante) en la misma línea de lo que explicaba Peter doshi en su editorial, presencia de anticuerpos no implica inmunidad. Afortunadamente, el gobierno de Inglaterra está considerando ahora eliminar estos despidos.
Por todo ello, en el artículo anterior ya afirmábamos que “Las inyecciones de ARN no vacunan”, pero lo cierto es que la realidad nos devora. Llevamos meses observando un nuevo giro de tuerca; un fenómeno que se ha dado en llamar de mil maneras: eficacia negativa, inmunidad negativa, anti-inmunidad, inmunodeficiencia. Es un concepto escurridizo que no expresa bien de lo que estamos hablando: de antivacunas.
Datos de eficacia negativa
Esta sección en otro contexto se podría omitir pero desgraciadamente vemos cómo en los medios aparece el experto de cabecera hablando de que simplemente se ha detectado una cierta “pérdida de efectividad”. Antes estos datos ahora se afirma que el análisis del número de casos está fuera de contexto y que tiene una eficacia mucho mayor contra las hospitalizaciones y las muertes, que es realmente la clave. Quizás seamos unos ilusos por esperar algo de inmunidad o protección de un producto que llaman “vacuna”.
Es importante darse cuenta de que no se trata de vacunas que no funcionen o que pierdan su eficacia. Si las vacunas simplemente no funcionaran, su eficacia sería similar a la eficacia de los sistemas inmunitarios no vacunados, y las nuevas infecciones se distribuirían proporcionalmente entre toda la población, pero la realidad es que no está sucediendo esto, sino exactamente lo contrario. Son las personas inoculadas las más propensas a infectarse, y según dicen los datos, el efecto se incrementa en cada dosis. Si hubiese 1000 nuevos casos en un contexto de eficacia nula, es decir, de igualdad de condiciones, en una población vacunada al 90%, se darían 900 nuevos casos en los vacunados y otros 100 en el resto. La realidad de los datos nos demuestra que en muchos países no solo se están dando menos de 100 se están dando hasta solamente entre 10 o 15 casos en ese grupo.
Antes de Ómicron, a finales de octubre, The Lancet Infectious Diseases publicaba que “la eficacia de las vacunas, en reducir la transmisión, es mínima en el contexto de la variante delta”. En términos similares este otro macro estudio sueco publicado en The Lancet concluía que las vacunas de Pfizer y Astrazeneca (82% de las dosis administradas en España) no tenían “ninguna eficacia”. En diciembre se han realizado más estudios que han encontrado una eficacia negativa confirmada después en todos los países, los repasamos brevemente:
1- Dinamarca
Publicado el 23 de diciembre, fueron los primeros en hablar de eficacia negativa, este estudio analiza las infecciones positivas en Dinamarca para determinar el porcentaje de Ómicron, los investigadores descubrieron una eficacia de la vacuna contra la variante Omicron de -76,5% para Pfizer, y -39,3% para Moderna a partir de los 3 meses de la inoculación. Dicho de otro modo, la variante infecta principalmente a las personas vacunadas, en mayor medida a las personas que han sido vacunadas con tres dosis.
Los datos disponibles de la Agencia de Seguridad de la Salud del Reino Unido muestran que las inyecciones de Covid están teniendo una eficacia negativa en todos los mayores de 30 años, y una eficacia de hasta -100% en la edad de 40 y 69. Una eficacia del fármaco de -100% significa que las sucesivas inoculaciones han desactivado totalmente su respuesta inmune al Covid-19
En el mismo informe de vigilancia de vacunas de la semana 42 publicado por el UKHSA se afirma lo siguiente: “Los niveles de anticuerpos (N) parecen ser más bajos en las personas que adquieren la infección después de 2 dosis de vacunación”. Este dato se confirmó en posteriores estudios realizados en otros países.
Para “incentivar” la vacunación se nos ha contado que lo más importante son los anticuerpos S y no los N, cuando es justo lo contrario.
En esta imagen se puede visualizar S, N, M y E. Lo que esto significa es que las llamadas “vacunas Covid-19” interfieren con la capacidad del sistema inmunológico de producir anticuerpos N, encargados de la respuesta contra la nucleocápside que es la cáscara del virus, y una parte crucial de la respuesta del sistema inmunológico.
Las personas vacunadas no parecen producir anticuerpos contra la proteína de la nucleocápside (N), la cubierta del virus, que son una parte crucial de la respuesta en las personas no vacunadas. Las vacunas interfieren con el desarrollo de una inmunidad robusta a largo plazo después de la infección.
Cuando nos infectamos de forma natural, generamos respuestas eficientes y de larga duración contra muchos otros fragmentos de proteínas, no solamente contra S, a diferencia de lo que ocurre con la inmunidad que generan las vacunas de ARNm (Pfizer/BioNTech, Moderna), las vectorizadas (Astrazeneca, Cansino, Janssen) y las subunitarias proteicas (Abdala, Soberana, Novavax).
Aunque las sucesivas variantes hayan desarrollado mutaciones en la S, las otras proteínasdel virus (nucleocápside, matriz, envoltura, ARN polimerasa), prácticamenteno acumulan mutaciones, porque de hacerlo, afectaría su normal funcionamiento y su habilidad de replicar. Por ello, las personas que cuentan con inmunidad natural están bien protegidas contra las diferentes variantes del virus SARS-CoV-2, y los vacunados sin embargo, no.
3-Escocia
Los datos oficiales de Public Health Scotland muestran que las muertes entre los triplemente vacunados aumentaron en un 495% en enero y los vacunados representaron 4 de cada 5 casos, hospitalizaciones y muertes de Covid desde diciembre. La población vacunada representó el 86% de los casos de covid-19, el 80% de las hospitalizaciones y el 84% de las muertes. La campaña de refuerzo ha sido un fracaso porque el porcentaje de casos, hospitalizaciones y muertes ha disminuido en la población no vacunada mientras que se ha incrementado notablemente en la población triplemente vacunada.
A raíz de estos malos datos, ”El Ministerio de Sanidad de Escocia ha decidido “dejar de publicar estadísticas de hospitalizaciones y muertes por covid desglosadas por estado de vacunación, para evitar que los antivacunas los malinterpreten”. Nos piden centrarnos en hospitalizaciones y muertes y no tanto en el número de casos, a partir de ahora se darán los datos categorizados en sus comorbilidades subyacentes.
¿Alguien piensa que los datos de las dos columnas de hospitalizaciones y muertes al desglosarlos en varias categorías más, serán mejores?. Desde aquí les advertimos que tengan precaución en desagrupar los datos en exceso, no sea que comprueben que en grupos con comorbilidades o pacientes de riesgo, el dato no mejore pero si lo haga en el de los pacientes sanos o de muy bajo riesgo.
Un gran pico en el período de aproximadamente 0-14 días después de la primera vacunación y después de aproximadamente 6 meses de la segunda vacunación. Como nos piden no analizar el número de casos, pasemos al de hospitalizaciones y muertes.
Hospitalizaciones:
El mismo patrón.
Muertes:
El mismo patrón.
5-España
Se vuelve a repetir el mismo patrón. Habría que añadir enfermos, ingresos en UCI y defunciones de personas vacunadas sin pauta completa, ya que éstos no contabilizan como fallecidos vacunados. Por lo que, el porcentaje de no vacunados sería aún más bajo del reflejado.
Manipular los datos es contar como no vacunado a todo aquel que no haya pasado un periodo de 14 días de la inoculación de la segunda dosis y también a todos los que no tienen la pauta completa (solo una dosis).
Esto significa que si das positivo, eres hospitalizado y/o falleces en estos 14 días post segunda dosis, esa muerte se cuenta como la de un “no vacunado”, inflando así los datos de ese grupo. El grupo de control (no vacunados) y un mínimo de ética es algo que se llevó por delante esta pandemia.
Esta praxis no se restringe a España. Es un modus operandi que se repite en todos los países y supone la piedra angular que permite publicar titulares del estilo: “Estar vacunado reduce 5 veces la probabilidad de ser ingresado”. Sirva de ejemplo este caso en el estado de Alberta en el que se llega a incluir en el grupo erróneo el 40% de casos, 48% de hospitalizaciones y 56% de muertes. Esto hace imposible hacer un seguimiento de la eficacia real de los productos, y lo que es más grave, miles de muertes no relacionadas con covid posteriores a las ‘vacunas’ están siendo clasificadas deliberadamente como muertes de no vacunados.
Según los datos de Sanidad en España, en valores totales o absolutos (sin el efecto estadístico de tasas relativas): 3 de cada 4 muertos por covid desde otoño estaban perfectamente vacunados (entre el 72% y el 80%). El clamoroso silencio sobre este dato nos hace perder como sociedad la noción de la realidad. A modo de verificación simplemente preguntarle a conocidos, si creen que la vacunación este año ha evitado más muertes que en el 2020.
2020: 1,8 millones de muertos ( cepa más virulenta, sin vacunas)
2021: 3,6 millones de muertos ( el doble que en 2020 )
2022: ¿4 y 5 dosis?. Ensayos clínicos en marcha con 3 dosis en bebés de 0 a 5 años.
Estos resultados eran el elefante en la habitación hasta la reciente comparecencia de Joan-Ramon Laporte en el Congreso, donde simplemente dijo lo que que son, unos malos datos, también para el caso de muertes. Este señor es el artífice de la puesta en marcha del sistema de farmacovigilancia en España, y fue su director hasta la creación de la Agencia Española del Medicamento. Además, también fue Presidente del Grupo para Medicamentos Esenciales de la OMS, asesor externo de la Agencia Europea de Medicamentos, fundador de la European Association of Clinical Pharmacology and Therapeutics y un largo etcétera, en la nueva normalidad este es el perfil de un negacionista según los medios. Entre sus logros en su campo, se encuentra el haber conseguido retirar del mercado el Rofecoxib, medicamento estrella de Merck, que demostró multiplicar por dos el riesgo de sufrir infarto entre sus usuarios. Esta retirada del producto le valió al señor Laporte recibir una demanda contra él, que finalmente acabó ganando.
En su intervención explica minuciosamente el fracaso de las vacunas (con cifras oficiales) y como tampoco han evitado más muertes, el supuesto último beneficio que se les quiere otorgar. El vídeo de su comparecencia se ha eliminado y censurado en los principales medios de comunicación pero afortunadamente en diario16 tenéis la intervención por escrito:
Como era de esperar, los medios se lanzaron a su yugular de manera inmediata. Incluso el propio partido del gobierno que fue quien lo invitó hizo ostensible su desagrado por su intervención.
Lo más suave que le han llamado es “negacionista o antivacunas”, después el gobierno se ha desligado de las declaraciones manifestando literalmente que las vacunas, “se diga lo que se diga, están funcionando”. Pero esta “vacunolatría”, o “tecnolatría” que diría el señor Laporte, ni es espontánea ni elegida; siempre es complicado gestionar los fracasos y más aún los que llevan la mochila de tantas muertes asociadas a ellos.
La pinza negacionista que padecemos los ciudadanos, entre los medios y nuestros dirigentes, nos conduce a un preocupante escenario de realidades paralelas donde no cabe el error y todo funciona según lo previsto, donde nunca habrá una cantidad suficiente de muertes, infartos en jóvenes y deportistas o cualquier otro suceso que nos forzase a realizar cualquier cambio sustancial.
Como bien comentó Laporte en su intervención, estas vacunas de ARNm tienen el triste récord de ser el medicamento más dañino fabricado hasta hoy, la base de datos oficial de VAERS indica que las «vacunas» COVID han lesionado a 30 veces más personas y matado a 60 veces más personas que la suma de todos los daños producidas por TODAS LAS VACUNAS inoculadas en los últimos 30 años. Una imagen vale más que mil palabras:
Naturalmente hay un porcentaje de casos en los que no existe relación de causalidad, pero está bien documentado que históricamente VAERS ha infravalorado en orden de magnitud, la incidencia total de efectos adversos, en un factor 44 veces menor. Por lo que 400.000 muertes sería la cifra real por las vacunas en Estados Unidos. Si esto no es inusual, ¿qué lo es?.
Si eres uno a los que le chocan estas cifras, deberías entender que pase lo que pase “las vacunas están funcionando” y en todo caso siempre “hubiera sido peor”. (da igual cuando leas esto).
Apelar a una realidad alternativa, siempre peor y sobre todo intangible solo habla de la incomodidad de los datos. Es urgentedejar de vivir en realidades paralelas y hacernos responsables del dolor, muerte y sufrimientode la realidad en la que todos vivimos.
No cabe esperar ni a corto, ni a medio plazo, ver a nadie asumir explícitamente el fracaso: Exoneradas las farmacéuticas de toda responsabilidad hasta el 2075 por contrato, nos quedaría encomendarnos a la EMA o a la FDA, apelando a su función primigenia, pero en la práctica no pasan de ser meros lobbies de las propias farmacéuticas, cuyo máximo logro hasta la fecha ha sido el de forzar la dimisión de alguno de sus miembros por conflicto de intereses. Tampoco cabe esperar gran diligencia de los propios organismos sanitarios nacionales, sin ir mucho más lejos todavía queda en el recuerdo como se gestionó la anterior pandemia (gripe A). Se tenían evidencias en estudios publicados por pares, de que el Tamiflu causaba graves trastornos mentales (esquizofrenia), y no por ello se retiró en el momento. Simplemente se dejó pasar tiempo hasta anunciar que los lotes habían caducado o bien que había otros tratamientos más efectivos. Los afectados por sus efectos siguen esperando.
Con la misma impunidad no esperemos que los próximos ensayos clínicos den prioridad a la vida ni a la salud por encima de los beneficios. Porque no es necesario recopilar más muertes para demostrar causalidad (aquí un análisis bayesiano en 145 países que debería estar abriendo portadas en todos los periódicos de tirada nacional, en el que se demuestra causalidad y no mera correlación), como tampoco es tiempo ya, de otros 1000 estudios que demuestren que las inyecciones K0B1T no son ni seguras ni eficientes. Estos productos son un fraude y debieron retirarse con las primeras muertes registradas, es hora de depurar la cadena de responsabilidades. Como explicó Laporte en su intervención es urgente modificar la legislación europea en materia de farmacovigilancia. No podemos seguir tolerando que sean las compañías farmacéuticas las que diriman la seguridad y eficacia de sus propios productos. En este sentido, sirva de ejemplo lo que ocurrió cuando Pfizer intentó aprobar su fármaco en India, donde se vio obligada a retirar su solicitud de autorización de uso de emergencia de su vacuna, después de que el organismo regulador del país exigiera llevar a cabo un estudio local específico sobre inmunidad y seguridad. Dicho de otro modo: sin fraude, no hay autorización posible.
En definitiva, la inmunidad negativa se traduce en una desactivación del sistema inmune siendo este efecto muy notableen las siguientes semanas a la inoculación. Los vacunados sufren un debilitamiento de los glóbulos blancos y reducción de las células T, CD8+, una clase de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) de la que todavía no se conoce su duración ni su alcance y lo que es más preocupante, aumenta el efecto a cada nueva dosis. Ahora se están empezando a publicar estudios científicos sobre los mecanismos por los que la proteína S de las terapias génicas de ARNm debilitarían el sistema inmune. Se ha comprobado que están activando vías de señalización celular de forma artificial, lo que puede causar una grave desprogramación del sistema inmunológico natural, y también induce un profundo deterioro en la señalización del interferón tipo I, lo que explicaría el aumento de cáncer y otras enfermedades inmunes meses después de la inoculación.
Esto da en las líneas de flotación de las políticas de una vacunación masiva que ha provocado un cambio de timón en las recomendaciones de la agencia europea del medicamento (EMA), ahora nos advierte que “las inyecciones frecuentes de refuerzo pueden afectar negativamente al sistema inmunitario”. La sucesión de noticias en estos días, donde los actores principales saltan del barco, debería servir de aviso a navegantes. El jefe del Departamento de Inmunología de la Universidad de Tel Aviv lo resumía así, en una carta abierta: “Es hora de admitir el fracaso”.
Y respecto, al incremento de infartos y miocarditis en jóvenes y deportistas (los nietos están teniendo el doble casos que sus abuelos), Pfizer pidió más tiempo para contestar a esta pregunta en el informe presentado a la FDA para la aprobación de la vacuna para niños (página 11, párrafo 3), donde afirman “necesitar 5 años para estudiar los riesgos de miocarditis en los niños, ya que el ensayo clínico realizado es demasiado pequeño para poder detectar riesgos”. En noviembre la EMA les respondió como no podría ser de otra forma con una autorización exprés. Recordemos que en ese momento los niños perdieron la categoría de “niños”, y pasaron a ser «vectores de transmisión», así es como el ministro de sanidad se atrevió a referirse a ellos, pasaban a ser el foco de la pandemia y los responsables del contagio de sus abuelos (vacunados).
Nunca antes se había forzado a la ciudadanía a convertirse en ratas de laboratorio por una vacuna 5 años antes de obtener unos estudios clínicos sólidos basados en las pruebas adecuadas, violando además los principios básicos del consentimiento informado. La evidencia médica y científica sobre la eficacia y seguridad de la vacuna no respaldan ni la obligatoriedadde su uso para nadie, especialmente para niños sanos. Suecia ha sido el primer país en decirlo, luego le siguió Dinamarca, e Inglaterra. A España, como es natural, ni se la espera. En pocas palabras, en grupos de nulo riesgo como son los niños, la vacuna matará a más individuos de los que se pretendía salvar, como ya reflejan los datos oficiales hasta 31 de Octubre del ONS (Office of National Statistics), homóloga en Reino Unido de nuestro INE, donde se ha registrado que para esa franja de edad y periodo de tiempo por cada niño que ha muerto sin vacunar han muerto otros 52 vacunados, como ya anticipó este estudio publicado en julio del 2021.
En definitiva hace falta más tiempo, más ciencia, pero sobre todo más valor para dejar de ser meros títeres al son de las farmacéuticas. Mientras tanto, permanecemos a la espera de los pregonados beneficios de estas “vacunas” de ARNm. Lo que sí hemos podido comprobar tristemente son los riesgos. Gracias al esfuerzo de ciudadanos anónimos es posible hacer seguimiento de casos sin filtrar en esta sencilla página de testimonios. ¿Son pocos? ¿Son leves?. Sacar vuestras propias conclusiones…
SALUD, FINANZAS, JUDAISMO Y CONCIENCIA: LLAMANDO A SILVIA LICHT
Llamamos a Silvia Licht, fundadora y promotora de las comunidades Salud Inteligente y Finanzas Inteligentes, sobre las temáticas en las que ella es una gran experta. Un descubrimiento para todos esta gran mujer, residente hace poco en España, a quien seguiremos de cerca en el futuro.
EL FUTURO DE LA HUMANIDAD, LLAMANDO A ROSALIA SANZ
Llamamos a Rosalia Sanz desde Las Palmas. Hablamos del planeta, de reptilianos, de satanismo y de muchas otras grandes mentiras que aún están por descubrir.
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Festival de la disidencia organizado por la Coordinadora Sin Miedo el 4 de septiembre de 2021 en la madrileña Plaza de Colón.
Homenaje a los protagonistas del movimiento contra la plandemia por Esteban Cabal Cuando se cumplen dos años desde que la privatizada OMS declaró, sin evidencia científica que lo justificara, la pandemia de la COVID, y coincidiendo con el final de la misma y la retirada de las medidas restrictivas con las que durante todo ese tiempo han conculcado nuestros derechos fundamentales y los derechos humanos, quiero rendir homenaje a todos aquellos que, en mi país, España, se han dejado la piel concienciando y movilizando a la ciudadanía y han sufrido sanciones, censura y represalias de toda índole. Encontraremos entre ellos a personas de cualquier condición social, ricos y pobres, y de todo tipo de creencias e ideologías. En el movimiento social emergente que ha ido apareciendo en cada pueblo o ciudad confluyen personas de izquierdas y de derechas, ecologistas, partidarios de las terapias naturales, sindicalistas, apolíticos, ateos, agnósticos, cristianos, musulmanes, budistas, y también trabajadores o profesionales que se han sentido especialmente concernidos y laboralmente afectados por las medidas (médicos, biólogos, psicólogos, enfermeros, policías, hosteleros, abogados, periodistas, intelectuales, bomberos, etc.).
Alfredo Embid / Ion Ander Etxebarría
En primer lugar debemos estar agradecidos a aquellas pocas personas que ya formaban parte de la disidencia y sufrían la censura de los medios mucho antes de que se declarara la falsa pandemia, aquellos que ya nos advirtieron del engaño y del fraude de los test PCR con ocasión de la falsa pandemia de 2009 y de otras falsas pandemias, activistas, profesionales de la salud y periodistas de investigación sobre todo que pusieron al descubierto la corrupción y la criminalidad de las multinacionales farmacéuticas, dedicadas ahora a inventar enfermedades o a hacerlas crónicas para lucrarse, a los que desde hace años denunciaban la manipulación y el silencio cómplice de los grandes medios de comunicación y el abuso de poder por parte de los gobiernos y las instituciones transnacionales.
Josep Pamies y Teresa Forcades
Ellos, entre los que me siento incluido, fueron los primeros en abrirnos los ojos y enseñarnos a organizarnos y a defender nuestros derechos. Algunos, como Alfredo Embid, ya no estaban entre nosotros cuando se desató esta plandemia, pero sus investigaciones, escritos y vídeos han contribuido póstumamente, de manera inestimable, a movilizarnos estos dos años de lucha contra esta distopía y esta dictadura pseudo sanitaria.
Dr. Joan Ramón Laporte
No es posible mencionar a todos aquí, pero me refiero a intelectuales de la talla de Andrés Rábago, conocido por sus viñetas humorísticas que publica bajo el pseudónimo “El Roto”, y a filósofos como Octavi Piulats o Jordi Pigem, abogados como la gaditana Purificación Garcia Blanca, ambos fundadores de Los Verdes en los años 80. Científicos de la talla de Jon Ander Etxebarría, ex decano del Colegio de Biólogos del País Vasco, o Joan Ramón Laporte, experto en Vigilancia Farmacológica y asesor de la OMS, que compareció recientemente ante el Congreso de los Diputados para informar a la Comisión de investigación sobre la gestión de la pandemia; historiadores como Félix Rodrigo Mora, médicos heterodoxos o naturópatas como el Dr. Enric Costa, la monja Teresa Forcades, Gabriel Ruiz, Karmelo Bizcarra, Eneko Landaburu, Marcos Vélez (APENB), José Ramón Lobo, Carlos Costa o Pepi Dominguez y Xavier Uriarte, de la Liga para la Libertad de Vacunación; editores como mi hermano Fernando Cabal (Mandala Ediciones), periodistas como José Antonio Campoy, director de la recientemente desaparecida revista Discovery Salud, escritores como Jesús García Blanca, comunicadores como Enrique de Vicente (Año Cero), divulgadores como Miguel Celades (Ciencia y Espíritu), Mitoa Edjang (Radio Vórtice) y María Jort (Desmontando a Babilón), activistas como Josep Pamies (Dulce Revolución, Soberanía y Salud), Joseba Arguintxona (Micelios, ahora en Bizitza, la más activa plataforma contra la plandemia) y los abogados José Ortega (Coronavirus Legal) o Marcela Çaldumbide, con los que organicé el festival de la disidencia convocado por la Coordinadora Sin Miedo (CSM) que tuvo lugar el pasado 4 de septiembre en la plaza de Colón de Madrid. Todos ellos han tenido un papel destacado en los actos y las movilizaciones de estos últimos dos años, pero también en las de los años anteriores a esta plandemia.
José Antonio Campoy
Aparte de estos pioneros en la lucha contra la mafia médica, mención especial merecen, por su dedicación y activismo, pero sobre todo por su contribución desde el ámbito científico para desmontar el relato oficial, médicos de familia como Natalia Prego, Nadiya Popel, Ángel Ruiz Valdepeñas, Luis de Benito, el cirujano vasco Juan José Martínez, la catedrática Maria José Martínez Albarracín, el urólogo Alejandro Sousa, y biólogos como Máximo Sandín, Almudena Zaragoza, Fernando López o Daniel de la Torre.
Médicos por la Verdad
Mi agradecimiento también a los artistas y famosos que se han hecho eco de nuestras reivindicaciones, que han dado la cara pagando por ello un alto precio en su carrera profesional. Algunos solo nos han brindado apoyo testimonial, como Miguel Bosé, Bumbury, Victoria Abril, Miriam Diaz Aroca, o Evaristo Páramos. Pero otros han participado muy activamente en nuestras campañas: Ouka Lele (Barbara Allende), Carmen Paris, Marisa Tejada, Mark Quark, Sara Veneros, Ramón Prendes, Alfredo Diaz, Silvia Castaño, Juanito Piquete (Joan Solana), Amador Brahojo, etc.
Miguel Bosé, Esteban Cabal y Carmen París
Y, por supuesto, tampoco puedo dejar de mencionar a todos esos valientes y comprometidos activistas con los que he coincidido durante estos dos trepidantes años de movilizaciones, el productor de programas televisivos y reputado periodista de larga trayectoria Santiago Ángel García, del digital Madridmarket, Javier Herranz y Nati, editores de la revista humanista NHU Lavapiés, Jesús Núñez y Carlos Mora, del Círculo de Terapias Naturales vinculado a Podemos, Teresa Yáñez y Juan Suelves, ex militantes del partido Unificación Comunista de España, mis vecinos budistas Francisco Guirbau e Inmaculada Tormé, la enfermera Carmen Risueño, la abogada Noelia Galán, Olga Canivell y Daniel Cabrera de “Tenerife por la Verdad”, el ecologista y evangelista Blas Guevara (River Road), el abogado Sergio Cebolla, ex líder del PSOE que compitió en las primarias con Pedro Sánchez, el docente Rogelio López Garrido, la farmacéutica Laura Antón, Sonia Vescovacci y Mateo de “Policías por la Libertad”, el bombero Cristian de Albacete, Ángela Parra y Ana Medina de la Asociación Vencer el Autismo, Fernando Anía y Alberto Prados de Médicos por la Verdad, la gaditana Carmen Marín de Artistas y Técnicos por la Verdad, Miguel Ángel Jiménez, abogado de la Coalición Mundial por la Salud y la Vida COMUSAV, el montañero Jesús Vallés del “Movimiento Mayores” y un larguísimo etcétera, incluyendo a todos los representantes de las 72 asociaciones y colectivos que aglutina la Coordinadora Sin Miedo (CSM).
En la divulgación de noticias censuradas por las televisiones y la prensa del establishment tuvieron un papel destacadísimo, que merece nuestro aplauso, algunos canales de las redes sociales, como “Revelión en la Granja” de Fernando Vizcaíno, convocante de la primera gran manifestación con la que conseguimos romper el veto mediático, “Scabellum” del infatigable Luis de Miguel, “Un abogado contra la demagogia” del bilbaíno Aitor Guissasola, “Colin Rivas Sow” del controvertido Colin Rivas, “El Muro de la Verdad” de Pedro Pablo y Silvia de Diego, “La Ventana Esmeralda” del vallisoletano Antonio, La Caja de Pandora de “Ángel García”, y otros como Isabel Blasco de “Periodistas por la Verdad”, y los digitales Euskal News, MPR21, Plural21, El Salto, Diario16, etc. Es de justicia también reconocer la valiosa aportación, aunque tardía y a veces algo tibia, de personajes relevantes como la Fiscal de Lérida Valery Oyarzum, la líderesa comunista y 11 años diputada por Izquierda Unida Ángeles Maestro, la ex secretaria general de las Juventudes Socialistas de Europa y destacada militante del PSOE Bea Talegón, el anarquista y profesor de Ciencias Políticas Carlos Taibo, el columnista del diario ABC Juan Manuel de Prada, el periodista de El Toro TV Cesar Vidal, el sacerdote Monseñor Vigaró, la escritora recientemente fallecida Suzane Powell, el líder espiritual Emilio Carrillo, el ingeniero y experto en transición energética Pedro Prieto, el director del Festival de Cine y Derechos Humanos de Barcelona Toni Navarro, El Coronel del Ejército del Aire Carlos Martínez Vara, Jefe de la Sección de Altos Estudios de la Escuela Superior de las Fuerzas Armadas, CESEDEN, o el Analista internacional Álex Corrons.
Beatriz Talegón
Como puede apreciarse, entre el centenar de personas aquí citadas hay intelectuales, personajes públicos y líderes políticos que abarcan todo el espectro ideológico, científicos, artistas, religiosos, sindicalistas, y profesionales de todo tipo, fiel reflejo de la pluralidad de este movimiento disidente y transversal que se ha ido configurando a lo largo de la plandemia, muchos de ellos amigos míos, a los que respeto y aprecio. He obviado, sin embargo, mencionar a muchas otras personas, entidades, canales o colectivos que también han tenido o tienen cierto protagonismo y predicamento, pero cuya labor ha sido en mi opinión negativa cuando no miserable. Como en todo movimiento, siempre hay luces y sombras y en este particularmente no escasean las personas zafias y mezquinas que solo persiguen su interés personal, los desinformadores que publican falsas noticias o practican el sensacionalismo amarillista para ganar seguidores o popularidad, los arribistas, los fanáticos y descerebrados, los violentos o de ideologías totalitarias que se aprovechan del esfuerzo ajeno para obtener beneficio político o económico, los infiltrados, los conspiranóicos patológicos, los traidores y los enfermos de odio. Parafraseando al poeta Antonio Machado, “mala gente que camina y va apestando la tierra”. A ellos les dedicaré quizás otro artículo para desenmascararlos. Porque la gente tiene derecho a saber la verdad y por eso precisamente nos hemos unido en este heterogéneo pero cohesionado movimiento social.
Valery Oyarzum
Por último, estoy seguro de que me he dejado en el tintero muchos nombres de personas o entidades que merecerían estar aquí, porque su contribución para desmontar la plandemia ha sido tan relevante y decisiva como la de cualquiera de los aquí citados. A todas ellas les pido disculpas sinceras, no es fácil retener en la memoria tantos nombres. Gracias anticipadas a todos por vuestra comprensión y espero reencontraros en futuras causas justas que sin duda tendremos que librar contra el totalitarismo y las fuerzas oscuras para defender nuestros derechos, reivindicar la transparencia en la gestión y para impedir una vez más la censura y la imposición de un régimen dictatorial y plutocrático.
La denuncia por crímenes globales de lesa humanidad, presentada y aceptada por la Corte Superior de Justicia de Canadá (ver enlace abajo), ha comenzado. Un equipo de más de 1.000 abogados y más de 10.000 expertos médicos, encabezado por el alemán Reiner Fuellmich, uno de los abogados más poderosos de Europa, ha lanzado la mayor denuncia de la historia denominada «Nuremberg 2» contra la OMS (Organización Mundial de la Salud) y el Grupo de Davos (Foro Económico Mundial encabezado por Klaus Schwab, mayor de 80 años) por crímenes de lesa humanidad.
Zhu Min, Chairman, National Institute of Financial Research, People’s Republic of China; Member of Board of Trustees of the World Economic Forum, Kristalina Georgieva, Managing Director, International Monetary Fund (IMF), Washington DC; Member of Board of Trustees of the World Economic Forum\nHaruhiko Kuroda, Governor of the Bank of Japan\nChristine Lagarde, President, European Central Bank; Member of Board of Trustees of the World Economic Forum\nSteven Mnuchin, Secretary of the Treasury of the United States\nOlaf Scholz, Vice-Chancellor and Federal Minister of Finance of Germany\n, speaking in the Global Economic Outlook session at the World Economic Forum Annual Meeting 2020 in Davos-Klosters, Switzerland, 22 January. Congress Centre – Congress Hall Room. Copyright by World Economic Forum/ Greg Beadle
El Dr. Reiner Fuellmich es un abogado germano-estadounidense que ha ganado demandas multimillonarias contra la estafa del Deutsche Bank y contra Volkswagen por la estafa del Dieselgate. Es uno de los fundadores de la «Comisión de Investigación de la Corona Alemana». Fuellmich y su equipo han recopilado miles de evidencias científicas que demuestran la total falta de fiabilidad de las pruebas de PCR y el fraude detrás de ellas. Fuellmich habló entonces de las vacunas y señaló que “no tienen nada que ver con las vacunas, sino que son parte de experimentos genéticos”. Además de las pruebas defectuosas y los certificados de defunción fraudulentos emitidos por personal médico corrupto, la vacuna «experimental» en sí misma viola el artículo 32 de la Convención de Ginebra.
Según el artículo 32 del Cuarto Convenio de 1949, están prohibidas «la mutilación y los experimentos médicos o científicos que no sean necesarios para el tratamiento médico de una persona». Según el artículo 147, la realización de experimentos biológicos en seres humanos constituye una violación grave de la Convención. La vacuna ‘experimental’ viola los 10 Códigos de Nuremberg, que prevén la pena de muerte para quienes infrinjan estos tratados internacionales». Fuellmich también agregó que todo esto estaba planeado desde hace mucho tiempo para implementarse en 2050. «Pero entonces», las cuerdas se han vuelto codiciosos y han decidido adelantar los planes primero en 2030 y finalmente en 2020 en esta prisa que cometen tantos errores.
Por ejemplo, los fabricantes de vacunas no habían previsto que habría tantos efectos secundarios y muertes”. “Europa”, continúa Fuellmich, “que es el principal campo de batalla de esta guerra. Esto se debe a que ella está completamente en bancarrota. Los fondos de pensiones han sido completamente saqueados. Por eso quieren apoderarse de Europa antes de que la gente lo sepa. Qué pasa «.
Pero, ¿quiénes son estas personas que mueven los hilos? Según Fuellmich, este es un grupo de unos 3.000 superricos. La camarilla de Davos en torno a Klaus Schwab forma parte de este grupo. ¿Que quieren ellos?
Control total sobre el ser humano. Sobornan a médicos, personal de hospitales y políticos.»Amenazan a la gente que no coopera. Usan todo tipo de técnicas psicológicas para manipular a la gente».
«Los grandes medios de comunicación», resume Fuellmich, «cuentan una realidad falsa y dicen que la mayoría de la gente está a favor de las medidas y las vacunas. Eso ciertamente no es cierto».
Por ejemplo, casi todos con los que hablo en Alemania saben que una máscara no protege contra nada, porque mientras tanto casi todos están informados por los medios alternativos. Los viejos medios se están muriendo».
¿El consejo de Fuellmich?
«Difunda la verdad y los hechos lo más ampliamente posible y no desperdicie su energía en personas que están irremediablemente vacunadas. No podemos salvar a todos. Mucha gente va a morir».