6 comentarios en “El Twitter de George Soros se inundó con millones de personas pidiendo su arresto por ‘traición’

  1. independiente libre Alai

    Es una de las cabezas visibles del Globalismo, dirigido por el cabal, Satanismo, élite en su cúpula, como se le quiera titular.
    No hay mas que observar su cara de tristeza, angustia y enajenación de lo que vive en su interior, realmente da pena verlo, pero hay que impedir con todas nuestras fuerzas el Nuevo Orden Mundial o la Nueva Normalidad de lo que él financia junto con Cates. OMS, etc.
    El otro bando tampoco nos podemos fiar pero su victoria seria beneficiosa por un equilibrio de fuerzas, aunque al final se pondrán de acuerdo.
    La solución en una tercera vía de seres conscientes que van formando una masa critica, silenciosa, trasversal e independiente de ideologías en conexión con la Naturaleza Esencial de cada en conexión en el Universo

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    1. francisco

      Por el contrario se extraviaron en vanos razonamiento i su mente insensata queda en obscuridad
      Haciendo alarde de sabios se convirtieron en necios i cambiaron la gloria de Yahweh por imágenes de hombres
      ROMANO 1:21, 23

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  2. malditobulonones

    De Ginsberg a Salinger: la obsesión del sexo con menores
    Simone de Beauvoir, junto a Jean Paul Sartre. Giulio Meotti los menciona ambos en su artículo «El 68 de los pedófilos»
    Simone de Beauvoir, junto a Jean Paul Sartre. Giulio Meotti los menciona ambos en su artículo «El 68 de los pedófilos»


    11-01-2020
    Simplificando la relación que tuvo Lewis Carroll con las menores a las que solía retratar, podría decirse que fue un paidófilo (o pedófilo), es decir, sintió una atracción erótica hacia niños o adolescentes, y no un pederasta, pues ojalá no hubiera abusado sexualmente de ninguna. Para él, infancia era sinónimo de pureza y perfección, y la adultez, de pecado. En todo caso, algo turbio tuvo que pasar entre el escritor y la familia, porque, tres años después de «Alicia en el país de las maravillas», los padres de la chica la obligaron a destruir las cartas de su admirador. La fascinación erótica hacia menores sería un tabú literario hasta que la «Lolita» (1955) de Nabokov le dio hasta una terminología. Este objeto de deseo pasó a denominarse «nínfula» por parte del protagonista narrador. ¿Dónde, entonces, poner la frontera entre el abuso y el amor sincero a una niña-mujer?

    Nuestro Antonio Machado conoció a su adorada Leonor en 1907, cuando ella contaba trece años, y no le importó esperar a que llegara a la mayoría de edad, con quince, para poderse casar con ella. Y a Edgar Allan Poe le sucedió algo similar, al contraer matrimonio con una prima suya de trece. Y es que la relación de hombres mayores hacia mujeres menores de edad en el ámbito literario ha sido abundante tanto en la ficción como en la vida real. De hecho, se teorizó al respecto desde posturas izquierdistas en Francia y Alemania.

    Giulio Meotti, en el artículo «El 68 de los pedófilos» (2013), explicó cómo muchos intelectuales de la época justificaron la pedofilia como parte de la revolución sexual mediante una declaración firmada en 1977. Estaban ahí filósofos y escritores como Gilles Deleuze, Louis Aragon, Roland Barthes, Jean-Paul Sartre o Simone de Beauvoir. Esta, por cierto, había sido despedida de su trabajo como profesora en 1943 por corromper a una alumna menor, lo que reconoció en sus memorias.

    Foucault llegó a decir en una entrevista que el niño es «un seductor» que puede lanzarse al adulto, lo cual eximiría a este de toda responsabilidad. Pero lo peor es la realidad. Sir William Golding, Premio Nobel de literatura en 1983, confesó que intentó violar a una niña de catorce años cuando él tenía dieciocho, aunque ella logró escapar. «Era una niña, pero ya era muy sexy desde los doce; una depravada por naturaleza que quería tener sexo aunque gritara que no mientras huía», escribió.

    El poeta Allen Ginsberg fue miembro activo del grupo Nambla, asociación que peleaba por los derechos de los adultos para tener sexo con menores. J. D. Salinger estaba obsesionado con las adolescentes, como demostraron varias mujeres que se vieron acosadas por él. Y Arthur C. Clarke, el autor de «2001: una odisea del espacio», en 1998 admitió haber tenido relaciones con menores días antes de ser investido caballero, algo que llevaba haciendo cuatro décadas: desde que, viviendo en Sri Lanka, recurría a chavales que se vendían a cambio de un sexo que, hoy, al cambio, valía 15 euros.

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  3. malditobulonones

    Mientras tanto, Netanyahu permite donaciones de miles de millones de dólares para la construcción de asentamientos por parte de donantes de derecha como Sheldon Edelson. En verdad, Netanyahu muchas veces se ha aliado con cualquier gobierno o partido, inclusive antisemitas de extrema derecha, que esté dispuesto respaldar la represión de los palestinos en zonas ocupadas. De manera que lo que estamos viendo es un primer ministro israelí que se asocia a descendientes ideológicos de fascistas europeos para atacar a un sobreviviente del Holocausto cuya filantropía cumple el principio, llamado tikkun olam, de que los judíos deben hacer cosas para mejorar o reparar el mundo. El hijo de Netanyahu, Yair, llegó al extremo de publicar en su página de Facebook una caricatura antisemita indignante que atacaba a Soros con imágenes nazis.

    Algunos individuos «ultrarricos», como Charles y David Koch, quienes controlan la segunda empresa privada más grande de Estados Unidos, utilizan su riqueza de maneras opacas y subversivas. Son ellos, no Soros y su transparente Open Society Foundations, los que representan la verdadera amenaza para nuestra política y nuestras sociedades.

    El magnate George Soros, de 88 años, viene siendo objeto de los ataques de la extrema derecha mundial. Con paranoia y discursos antisemitas, líderes como el húngaro Víktor Orban se lanzan contra él y lo acusan de ser un «multimillonario de izquierda» que mueve los hilos del mundo. Pero también tiene otros enemigos. Entre ellos, se destaca el presidente israelí, Benjamin Netanyahu, quien ahora afirma que Soros «financia organizaciones que buscan negarle a Israel el derecho a defenderse».

    El antisemitismo tiene un nuevo nombre La extrema derecha contra George Soros
    A lo largo de los siglos, los judíos han sido culpados de todo tipo de males en las sociedades cristianas y musulmanas, desde la peste del siglo XIV hasta las crisis financieras de los tiempos modernos. En 1903, Los protocolos de los sabios de Sion, un libelo producido por la policía secreta de la Rusia imperial, «expuso» un plan judío diabólico para alcanzar el dominio mundial promoviendo el liberalismo –y se convirtió en un pretexto para el antisemitismo en Europa–. Estos relatos perduran hasta el día de hoy, solo que ahora se proyectan en un solo judío: George Soros.

    Los teóricos conspirativos de la derecha antiglobalista –un grupo que hoy incluye al presidente estadounidense Donald Trump– demonizan a Soros, un judío adinerado que está profundamente comprometido con las causas liberales. El ex-conductor de Fox News Bill O’Reilly describió a Soros en 2007 como «un peligro descomunal» y como «un extremista que quiere fronteras abiertas, una política exterior de un solo mundo, drogas legalizadas, eutanasia, etc.». Para Alex Jones, fundador de Infowars, con sede en Texas, Soros no es menos que la «cabeza de la mafia judía» que conspira para desestabilizar la presidencia de Trump.

    Esas figuras imaginan la mano oculta del «multimillonario de izquierda» en casi todas partes. Cuando una caravana de solicitantes de asilo centroamericanos desesperados comenzó a avanzar hacia la frontera estadounidense antes de las recientes elecciones de mitad de mandato en Estados Unidos, era un plan de Soros para obtener una mayoría demócrata en el Congreso. Cuando los sobrevivientes de la masacre de febrero en la escuela secundaria Marjory Stoneman Douglas en Parkland, Florida, lanzaron una campaña a favor del control de armamentos, Soros supuestamente los estaba financiando. Y fue Soros quien dispuso que Christine Blasey Ford declarara que el elegido de Trump para la Corte Suprema, Brett Kavanaugh, había abusado de ella sexualmente.
    Fuente: Project Syndicate

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