Cualquier sistema que montéis sin nosotros, será derribado. Por Constantino Romero in memorandum

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6 comentarios en “Cualquier sistema que montéis sin nosotros, será derribado. Por Constantino Romero in memorandum

  1. “60 Minutos” ETB2 ( Televisión Autonómica Vasca ) y su presentador; Jose A. Pérez, el de “Escépticos”

    http://www.eitb.com/es/fotos/detalle/1423740/fotos-60-minutos-estrena-presentador-jose-antonio-perez/

    Es un publicista treintañero, el tipo que sale en las fotos de perillita, sus programas han sido, “Ciudad K”, “Escépticos”, “Perdiendo el Norte” y “60 Minutos”, los dos primeros programas fueron un fracaso, también escribe en el diario “El Correo”, participó como guionista en “Vaya Semanita” y creo que estatalmente participó en “El Club de la Comedia”, “El Hormiguero”, el diario “Público”, también colabora en la “Cadena Ser” y ha accedido a la ETB en la etapa del PSOE (aunque de momento se ha quedado con el PNV), etc., va de medio graciosete, es posible que desde algunas empresas pensasen en el para hacer programas, que en el fondo eran publicidad, quizás esta sea una nueva forma de los publicistas de vender sus productos.

    Su blog es “Mi Mesa Cojea”.

    http://www.mimesacojea.com/

    https://es-es.facebook.com/mimesacojea

    Programa “Escépticos”

    http://www.eitb.com/es/television/programas/escepticos/videos/

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  2. Cuando el prefecto de Judea se quedó a solas con el predicador, se acercó al balcón y dijo:
    -Quieren tu muerte. Y la quieren ya.
    La multitud comenzaba a agolparse frente a la fachada del palacio.
    -Y no lo voy a poder evitar –prosiguió- a no ser que me dejes ayudarte, profeta.
    -No está en tu mano –respondió-. Ni siquiera en las mías.
    -¿De quién depende, entonces, tu vida? –gritó-. ¿Es que no lo entiendes? Ni Herodes ni Caifás van a ayudarte. Esas serpientes quieren deshacerte de ti. Y me han tendido una trampa para que sea yo el brazo que te ejecute.
    -Haz lo que tengas que hacer.
    El prefecto se asomó al balcón y la multitud calló, sorprendida, como si acabase de ver a un monstruo. Volvió al salón y caminó de un lado a otro, acariciándose el pómulo con la yema de un dedo.
    -No tengo nada contra ti, profeta, tus manos están limpias de sangre, no has vulnerado ninguna ley romana; sólo eres un miserable y altivo loco –volvió a acariciarse el pómulo-… Es más, tus prédicas absurdas sobre amar al enemigo me hubieran sido útiles en este desierto de hienas rebeldes. Y aún podrían serlo… Sal ahí –señaló el balcón- y retráctate, vociférale a la chusma que no eres el rey de los judíos, sino el de la paz, el amor, qué sé yo, suéltales una de esas frases enigmáticas tuyas que nadie entiende, y diles que te vas de Galilea –se movía con ansiedad, haciendo círculos alrededor del reo, como si describiera una órbita sobre un planeta-. Estoy dispuesto a sacarte de aquí, a darte mi plata para que empieces en otro lugar, a que te escolten mis soldados, a lo que sea con tal de no doblar mi rodilla ante Caifás… Dame tiempo para que mueva mis hilos en el Sanedrín, para que limpie de zelotes las alcantarillas, y vuelve dentro de unos meses con tu doctrina sobre poner la otra mejilla, con tu ejército de enfermos, putas y tullidos. Salvarás tu vida y apaciguaré Judea.
    -No soy un político –replicó.
    -¡Lo eres, iluso! –gritó el prefecto-. Lo es tu dios único y tus harapos; lo son mis dioses y mis estandartes. ¡Yo lo soy! ¿Quién te crees que sube los impuestos, quién el que somete a los pueblos, quién el que usa la espada y arroja cuerpos a las mazmorras, quién el que te hace creer que el mundo es así o de otra manera, el que te lleva y te trae, el que decide que las cosas son como son? Tienes que elegir: o sales a este balcón y sigues haciendo política con tu vida o te crucifico y otros serán los que hagan política con tu muerte.
    -¿Ves el futuro, prefecto? ¿Quién es más profeta de los dos?
    -Veo las leyes de la naturaleza de los hombres. Veo la oportunidad y el poder. Veo lo necesario. Así somos los romanos. Así es el Imperio.
    -Desventurados los que no ambicionáis la verdad que está más allá de la política.
    -No me vengas con más estupideces. ¿Sales o no?
    -Soy más libre que tú. Soy el que soy, el que sólo escucha a su alma. Los políticos sois esclavos de vuestro poder.
    -Al contrario, cadáver, somos libres porque decidimos por vosotros.
    -Una mujer y un hombre –replicó el reo-. A solas. Mirándose sus almas. Son más fuertes que un imperio.
    -Te va a doler, predicador, mucho más de lo que imaginas. Y créeme que lo siento.
    El prefecto de Judea llamó a Longinos, su tribuno, se echó en su triclinio a beber de una copa, y los acontecimientos se precipitaron lo mismo que el vino en su garganta.

    Ricardo García Nieto.

    http://lacomunidad.elpais.com/ricardogarcianieto/2013/11/10/el-dilema-del-balcon

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